Medidas de contención y efectos en la oferta y demanda por el covid-19

Se trata de proteger la salud, de aminorar lo exponencial del crecimiento del contagio, pero a la vez no se puede descuidar la economía.

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Es evidente que estamos frente a un escenario totalmente inédito, algo que no podíamos suponer tan sólo hace tres meses y a cuyos efectos desde ya devastadores sobre la vida de las personas -al momento de escribir esta nota hay ya más de 100,000 muertos- se agregan los efectos sobre la economía de los países y las regiones. Para el caso de América Latina y el Caribe (ALC) se estima que la contracción del total de producción regional sería para este año 2020, entre 1.2 y 4.1 por ciento.
En medio de lo increíble que un virus ponga de rodillas al mundo, tampoco sabemos la duración de la pandemia y sus efectos. Como parte de esa dinámica que arrasa al planeta como un gran tsunami biológico, tanto los gobiernos como la academia han tenido que reconocer que no todo lo soluciona el mercado, como nos gustaba creer hasta hace poco. Son vitales las instituciones y los bienes públicos, además de valores, como la solidaridad.
Se trata de proteger la salud, de aminorar lo exponencial del crecimiento del contagio, pero a la vez no se puede descuidar la economía. De allí, que se implementen medidas de contención, las cuales han variado desde establecer cuarentenas y aislamientos, hasta colocar toques de queda, restringir viajes y decretar el cierre de lugares públicos.
Esas medidas han tenido obviamente repercusiones en los medios de vida de las personas. Quienes sobreviven en los laberintos de los mercados informales o marginales -que en muchos países de ALC constituyen casi un 50 por ciento de la población económicamente activa (PEA)- la situación es dramática, ya que viven de lo producido al día. Muestran una gran vulnerabilidad y al utilizar con mayor énfasis el transporte público, se exponen al contagio -sumamente efectivo- del virus.
Por el lado de la oferta las repercusiones han sido fundamentalmente el cierre de fábricas, los dramáticos recortes de servicios y la ruptura de cadenas logísticas y de ensamblaje en la producción. Nótese cómo el golpe al comercio hunde más en condiciones de pobreza a vastos sectores que no se articulan en la producción, sino en la distribución.
Por el lado de la demanda la situación también es crítica. Después de todo, una característica fundamental: las empresas dependen de la demanda, la demanda de los ingresos, y éstos del empleo y la producción. En la demanda ya está afectando, de manera notable, la pérdida de confianza, los negocios de turismo, así como los ámbitos de la educación y el entretenimiento. Todo ello, aún cuando la educación trata de subsistir con el uso de las modernas tecnologías de la comunicación.
Giovanni E. Reyes
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard
Profesor Titular y Director Académico de Pregrados de Administración de la Universidad del Rosario.

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