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A los dos choques que está enfrentando la economía nacional, pandemia y bajos precios del petróleo, se suma la incertidumbre que aún se tiene respecto a la prolongación de los mismos, lo cual ha hecho que las estimaciones para la economía nacional se ajusten.
A comienzos de febrero, el Ministerio de Hacienda presentó el Plan Financiero dando a conocer las expectativas que tenía el Gobierno en su momento, previo a los choques, para este año.
En este, estimó que la deuda bruta del Gobierno Nacional Central (GNC) sería de 51,6% del PIB para este año. Sin embargo, en línea con lo que han venido pronosticando algunos analistas, según conoció este diario, desde la cartera de Hacienda se adelantan cálculos y se estaría estimando que este indicador terminaría ascendiendo hacia niveles de 63% del PIB.
Para Munir Jalil, economista jefe de BTG Pactual para la región Andina, “el incremento es más que justificado dada la coyuntura y la necesidad de hacer política contracíclica, pero ya saliendo de la crisis, lo que los mercados van a esperar es una estrategia que lleve a que esos niveles empiecen a caer”.
En línea con lo anterior, Raúl Ávila, profesor de economía de la Universidad Nacional, explicó que superar el 60% de la deuda como proporción del PIB “implicaría problemas en el corto plazo al país porque aumenta el endeudamiento, el crédito se nos hace más caro, pagaríamos más por intereses y debilitaría nuestro margen de maniobra en política fiscal de por sí ya debilitado por el efecto de la covid-19 y del bajo precio del crudo Brent”.
Aunque los expertos consideran que la coyuntura permite este tipo de niveles de deuda, recordaron que de no estructurar un plan de salida que permita bajar dichos niveles una vez superada la coyuntura, el grado de inversión del país estaría en riesgo.
“Las calificadoras nos dieron entre 18 meses y 2 años para mostrar ese plan que les diga en cuánto tiempo se espera que ese indicador caiga”, concluyó Jalil.