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Los nuevos líderes de Libia ofrecieron ayer un millón de dólares por el fugitivo Muamar Gadafi, después de que este pidió a sus hombres leales seguir batallando en la capital.
Un día después de que las fuerzas rebeldes arrasaran su cuartel general en Trípoli y destrozaran los símbolos de sus 42 años de Gobierno, disparos aislados de ametralladoras y cohetes de grupos leales recalcitrantes mantenían a raya a los insurgentes que buscan a Gadafi y a sus hijos.
En Trípoli, cohetes y ametralladoras mantenían a dos millones de civiles encerrados en sus casas, quienes están deseosos que la guerra termine pronto, y enfrentaban un empeoramiento de la escasez de alimentos, agua y suministros médicos para los cientos de heridos y enfermos.
“Las fuerzas de Gadafi y sus cómplices no dejarán de resistirse hasta que él sea capturado o muerto”, dijo Mustafa Abdel Jalil, jefe del rebelde Consejo Nacional de Transición, quien ofreció amnistía a cualquiera que lo mate y una recompensa valorada en más de un millón de dólares por la captura del ex dictador libio.