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“La comida real son los alimentos mínimamente procesados; el ingrediente del alimento es el propio alimento, mientras que los ultraprocesados son mezclas de varios ingredientes, más de cinco, y entre ellos destacan los azúcares añadidos, las harinas y aceites vegetales refinados, los aditivos y la sal, nada saludables”, explica el nutricionista Carlos Ríos en una entrevista con Efe.
Ríos es el autor de ‘Come comida real’, una guía para transformar nuestra alimentación y, por tanto, nuestra salud practicando el ‘realfooding’, que no solo es un estilo de vida, sino un movimiento que defiende la alimentación saludable “frente al lado oscuro” de la industria alimentaria.
El autor llama a consumir productos naturales con un procesamiento mínimo y alejarnos de los ultraprocesados que inundan los estantes de los supermercados y provocan un daño a largo plazo a la salud: enfermedades como obesidad, diabetes tipo II, algunos cánceres o lesiones cardiovasculares. “Los ultraprocesados actúan a años vista. Vemos que estas enfermedades crónicas que antes aparecían a partir de los 60 o 70 años de edad, ahora las padecen personas con 30 o 40 años, o niños que sufren obesidad”, dice este experto.
Carlos Ríos (Huelva, España, 1991) asegura: “Ser ‘realfooder’ es ser consciente de que hay productos saludables y otros no, y elegir de forma consciente comida real, evitando los ultraprocesados”.
También ser ‘realfooder’ es dejar de hacer dietas de moda centradas solo en la pérdida de peso y disfrutar de los alimentos saludables. “No enfermar y disfrutar de la comida se puede conseguir teniendo conciencia en la alimentación”, apunta.
PATRONES DE ALIMENTACIÓN
El ‘realfooding’ defiende un patrón de alimentación que no se basa necesariamente en seguir unas cantidades fijas de alimentos, nutrientes o calorías, pero sí hay que saber con qué frecuencia comer ciertos alimentos, dado su efecto protector o neutro en nuestro cuerpo. Esta es la clasificación de alimentos que propone Ríos:
Alimentos protectores: frecuencia alta y diaria por su carácter protector de la salud. Son las verduras, las hortalizas, las frutas, los frutos secos y las legumbres.
Alimentos neutros: frecuencia de consumo media, repartida de forma semanal y sin desplazar los alimentos protectores, ya que entonces el patrón no sería saludable. Son los tubérculos, los cereales integrados, el pescado, la carne, los huevos y lácteos.
Alimentos complementarios: se utilizan como complemento, pero no como ingrediente principal. Son los aceites vírgenes, como el de oliva extra, y condimentos como las hierbas aromáticas y las especias. También agua, café o infusiones y buenos procesados como el chocolate negro con un contenido en cacao del 85 %.
Productos ultraprocesados: frecuencia baja de consumo, mensual o anual. Son los envasados con más de cinco ingredientes en la etiqueta.
Ser ‘realfooder’ no se aprende de la noche a la mañana. Muchas personas creen que comen sano pero siguen cometiendo algunos errores cuando llenan el carro del supermercado. “Por ejemplo, las barritas de cereales o las galletas integrales que son una mezcla de azúcar, aceite, harina y sal que las hacen un producto muy adictivo, de bajo valor nutricional y alto en calorías. Y los comemos creyendo que se trata de productos saludables”, explica el nutricionista.
El desayuno –advierte Ríos– suele tener una alta concentración de productos llenos de azúcar, como los cereales preparados, yogures azucarados o los jugos envasados.
También es un error llenar el carro de la compra con productos precocinados “que imitan comidas caseras pero no lo son porque llevan ingredientes nada saludables, y tampoco olvidemos los productos ‘light’ o el embutido, carnes procesadas con bajo aporte nutricional y con aditivos como los nitritos”, resalta Ríos.
“Los alimentos que son saludables –asegura– no nos indican que lo son. Cuando en el supermercado vamos al pasillo de las legumbres o por el de las frutas y verduras, no te destacan que son comidas saludables. Pero en cada pasillo del supermercado hay ofertas de ultraprocesados que se presentan como ‘saludables’ ”.
Es prácticamente imposible cerrarles el paso a los ultraprocesados en las distintas circunstancias de la vida diaria, admite el nutricionista. “El punto es que sean la gran excepción y no la regla”, concluye.
TRES REGLAS
Estos son los tres principios del ‘realfooding’ recogidos en el libro de Carlos Ríos:
1. Basa tu alimentación en alimentos mínimamente procesados, priorizando los de origen vegetal, los que llevan un solo ingrediente en la etiqueta o los que no llevan etiqueta.
2. Complementa tu alimentación con alimentos ‘buenos procesados’, sin que sustituyan a los mínimamente procesados. El buen procesado suele estar envasado y en la etiqueta nutricional lleva de uno a cinco ingredientes.
3. Evita los ultraprocesados, productos con más de cinco ingredientes en la etiqueta, entre ellos azúcares, harinas, aceites vegetales refinados, aditivos y sal.
RAZONES POR LAS QUE HAY QUE EVITAR LOS ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS
En su página web www.realfooding.com, Carlos Ríos habla de varias razones para evitar los ultraprocesados:
Son insanos, ricos en azúcares añadidos, grasas refinadas, sal y aditivos
Son artificialmente densos en calorías por cada ración del producto
Suelen ser pobres en nutrientes, fibra y minerales, etc.
Son hiperpalatables. Inhiben nuestros mecanismos naturales de saciedad
Desplazan y sustituyen el consumo de alimentos reales
Tienen una mayor disponibilidad en nuestro entorno que los alimentos reales
Tienen una mayor publicidad y 'marketing' que los alimentos reales.