Julio Enrique Medrano León: ciento por ciento cooperativista
Una vida y una obra como las del señor Julio Enrique Medrano León no pueden resumirse fácilmente, por las múltiples facetas de su personalidad y la dimensión de sus ejecutorias.
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En el 2005, justo cuando cumplía 32 años de servicio a La Equidad Seguros, primero desempeñando el cargo de Subgerente General y a partir de abril de 1980 como Gerente General (hoy Presidente Ejecutivo), decidió retirarse de la institución para disfrutar de un ritmo de vida más pausado, alrededor de su familia, los amigos, el Llano, la pintura, los libros, la escritura y el golf
Lejos del frenético mundo asegurador y de los diversos proyectos de la entidad y actividades del sector cooperativo. A este especialista en economía solidaria y cooperativismo, con participación en programas nacionales e internacionales en materia de alta dirección empresarial, y amplia experiencia en administración bancaria y de seguros, siempre se le reconocerá su invaluable aporte para el desarrollo, fortalecimiento y expansión de La Equidad Seguros; su visión social y profundo compromiso con la identidad cooperativa; su decidida entrega a la promoción de la participación y el liderazgo juvenil en el sector; su pasión alrededor de la defensa del medio ambiente, el protagonismo de la mujer y la difusión del arte nacional. Fue claro su protagonismo en el surgimiento de iniciativas empresariales cooperativas en los ámbitos de la seguridad social, educación y promoción de la solidaridad, servicios exequiales, ahorro y turismo, que han contribuido significativamente a la proyección del sector atendiendo necesidades sentidas de la comunidad. Y en materia de integración, no sólo se caracterizó por la comprometida vinculación y participación en juntas directivas de diversos organismos nacionales e internacionales, sino además por estimular el establecimiento de alianzas de carácter económico, promoviendo siempre el principio de cooperación entre cooperativas. Quienes trabajaron a su lado, lo recordarán como maestro y también como generador permanente de ideas que a veces resultaban agobiantes por el sinnúmero de responsabilidades adicionales que conllevaban, pero retadoras en sí mismas, capaces de llevar a sus colaboradores a nuevos logros. Para los cientos de jóvenes que con su apoyo se enamoraron del cooperativismo, representará siempre un modelo profesional y personal, y objeto de gratitud perenne por la oportunidad que trajo a sus vidas. Gracias a su retiro, podrá compartir más tiempo con su esposa Gloria; con sus hijos Oscar Fernando, Iván Enrique, Germán Eduardo y Camilo Andrés; con sus nietos Juan Pablo, Gabriela y Sebastián; y sin duda dejará espacio para sacar adelante muchísimos otros proyectos que alberga su mente, en los que el cooperativismo espera seguir presente, beneficiándose de su experiencia y orientaciones. "Fue claro su protagonismo en el surgimiento de iniciativas empresariales cooperativas.
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