Leve recuperación del consumo en la economía colombiana
En 2018 tuvo un crecimiento relativamente alto, pero aún no se recuperan los niveles de los años previos a la caída del precio del petróleo.
Actualizado:
Imagen montañas avif Foto:Imagen montañas avif
De conformidad con datos anuales desde 2010 hasta 2018, que ha publicado el grupo Raddar.net, es posible establecer el comportamiento de la variable consumo en el mercado doméstico colombiano. La última cifra, para 2018, da a conocer que este indicador se situó con un crecimiento de 3.3% anual. Se trata de una relativa recuperación, luego de que durante 2016 y 2017, había crecido exiguamente 0.9 y 0.5% respectivamente.
Como se hace evidente durante los años 2016 y 2017 se hizo sentir el mayor peso en el alza de los precios de productos, especialmente los de primera necesidad. Ello fue provocado, entre otras consideraciones, por la devaluación del peso colombiano. Como se recordará esta moneda promedió cerca de 1.800 pesos por dólar desde 2003 hasta 2013. Sin embargo, la devaluación ha llevado a que el tipo de cambio, para mediados de febrero de 2019, se encuentre en 3.100 pesos por dólar estadounidense.
Debido a la naturaleza de los productos que importa Colombia, que son claves para procesos de producción –ya sea para bienes no transables, que se comercializan en el mercado doméstico, como para bienes transables, del comercio exterior- la alta dependencia de las importaciones tiene un efecto significativo en el costo de vida. De esa cuenta, los hogares entre 2016 y 2017, casi no aumentaron su consumo.
Este factor es clave como variable del crecimiento del país, dado que la demanda interna de los hogares sería responsable de cerca del 64% en la composición del producto interno bruto (PIB) por el lado de la demanda. Es decir que por más competitivo que el país sea y por más empuje –que desde luego es muy valioso- que se le brinde a las exportaciones, la demanda agregada del mercado interno es una variable por demás importante.
Sí, es cierto, para 2018 se tuvo un crecimiento relativamente alto del consumo (el ya mencionado nivel de 3,3 %) pero aún con ello no se recuperan los niveles de crecimiento en el consumo que se tenían en los años previos a la devaluación y la caída de los precios internacionales del petróleo. Para 2014 y 2015, para ambos años, el consumo se encontraba creciendo con tasas anuales de 5%.
Por otra parte se hace evidente que los gastos de los hogares han crecido a una tasa mayor que la tasa de crecimiento de los ingresos reales. Pero en todo esto, se tiene que el consumo se encuentra creciendo. La explicación para la cobertura de esa brecha es la utilización de créditos internos. Tal y como acontece en otros países latinoamericanos, la tarjeta de crédito –con sus cuotas por demás altas de interés, que en Colombia están asociadas a las “tasas de usura” como oficialmente se les conoce- muestran que son la fuente de financiamiento más accesible. Para 2018 se estima que el uso de la tarjeta de crédito estaría cubriendo un 13% de los gastos de los hogares.
De nuevo, con estos datos se confirma que existe déficit de demanda en el mercado interno de Colombia. Una situación que de irse superando, ampliaría los incentivos de producción, productividad y competitividad para las empresas del país.
Giovanni E. Reyes,
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard.
Profesor Titular y Director de la Maestría en Dirección de la Universidad del Rosario.
Temas relacionados
Ponte al día