Una cirugía que pudo evitarse. Un tratamiento oncológico que empezó demasiado tarde. Una infección grave que nació de un procedimiento rutinario. ¿Qué pasaría si hubiéramos actuado antes? Estos escenarios, más comunes de lo que deberían, no solo presionan un sistema de salud ya saturado, alargando hospitalizaciones, elevando costos y exigiendo más recursos, sino también afectando vidas.
Una cirugía que pudo evitarse. Un tratamiento oncológico que empezó demasiado tarde. Una infección grave que nació de un procedimiento rutinario. ¿Qué pasaría si hubiéramos actuado antes? Estos escenarios, más comunes de lo que deberían, no solo presionan un sistema de salud ya saturado, alargando hospitalizaciones, elevando costos y exigiendo más recursos, sino también afectando vidas.
Si bien la necesidad de cirugías, tratamientos oncológicos o intervenciones por enfermedades crónicas seguirá existiendo lo ideal, y hoy posible, es que estos casos sean menos frecuentes o, al menos, se detecten en etapas más tempranas. Apostar por la medicina preventiva ya no es una aspiración romántica, es una necesidad clínica, ética y económica que debe acelerarse. De hecho, un estudio del Banco de la República destaca que el gasto del sistema, solo por enfermedades crónicas, podría aumentar un 40 % entre 2022 y 2030 a menos que se intensifiquen programas de prevención y promoción.
El sector salud está siendo redefinido velozmente por la inteligencia artificial (IA) y las soluciones autónomas, desplegando aplicaciones tecnológicas conectadas e inteligentes que se incorporan tanto en los dispositivos más sencillos como en los más complejos, facilitando y eficientando tareas cotidianas para salvar vidas. Herramientas como la monitorización hemodinámica avanzada (APM) de BD, por ejemplo, que integran IA, análisis de datos y monitoreo continuo, hoy permiten detectar signos de inestabilidad con una precisión del 100% y en tiempo real, incluso en pacientes críticos.
En contextos como cirugías complejas o Unidades de Cuidados Intensivos, este tipo de soluciones hacen posible intervenir a tiempo al paciente que lo necesita, evitar complicaciones graves, reducir estancias hospitalarias y aliviar la presión sobre el recurso médico. Colombia ya ha dado un paso significativo para responder a las necesidades reales del sistema: hoy algunas clínicas ya incorporan APM a su sistema de salud con un potencial de reducir en 76% en las complicaciones de los pacientes.
En contextos como cirugías complejas o Unidades de Cuidados Intensivos, este tipo de soluciones hacen posible intervenir a tiempo al paciente que lo necesita, evitar complicaciones graves, reducir estancias hospitalarias y aliviar la presión sobre el recurso médico. Colombia ya ha dado un paso significativo para responder a las necesidades reales del sistema: hoy algunas clínicas ya incorporan APM a su sistema de salud con un potencial de reducir en 76% en las complicaciones de los pacientes.
En BD consideramos que la prevención no es solo una decisión médica sino una estrategia de sostenibilidad que incluye la reducción del margen de error, el mejoramiento de los desenlaces clínicos, el fortalecimiento de los diagnósticos y la optimización del uso de los recursos. Seguiremos trabajando en pro de un sistema más preventivo, seguro y sostenible en Colombia para acompañar desde las políticas públicas, hasta el personal médico y el paciente, con soluciones avanzadas que respalden los aprendizajes capitalizados y permitan actuar, desde la previsión, basados en datos e innovaciones seguras.