Alertas de Acolgen

Restrepo abordó otro componente esencial: la confianza. “La única manera de crecer es atrayendo inversión privada”.

COORDINADOR EDITORIAL DE BOLETINESActualizado:
La energía se vuelve noticia cuando amenaza con faltar. Por eso merece atención el Congreso Anual de Acolgen, celebrado el 17 de septiembre en Bogotá. Las intervenciones de Natalia Gutiérrez, presidenta del gremio, y José Manuel Restrepo, vicepresidente de la República, plantearon una discusión importante: Cómo garantizar el suministro inmediato y recuperar las condiciones para construir el sistema energético que Colombia necesitará en el presente y futuro.
El que casi destruye el gobierno Petro con sus improvisaciones, falta de gestión profesional y malas decisiones. Un sistema robusto y bien diseñado que nos dio más de tres décadas de estabilidad energética, luego de las correctas decisiones que se tomaron a partir del apagón del gobierno Gaviria. “En cuidados intensivos”, así describió Gutiérrez la seguridad energética hoy en Colombia. Su diagnóstico vinculó la insuficiente inversión con una demanda creciente. Atribuyó al gobierno anterior el problema recibido por la administración de Abelardo de la Espriella y reclamó decisiones oportunas.
Hay que hacer cosas urgentes: Administrar los embalses, asegurar combustibles, mantener disponibles y financieramente saludables las plantas térmicas, poner en funcionamiento nuevos proyectos y construir las redes de transmisión pendientes. Es una agenda de ejecución. Ahorrar ayuda, pero la responsabilidad institucional consiste en garantizar que existan generación y redes suficientes. Con los embalses llenos, el sistema podría cubrir 66 días sin lluvia; hace diez años eran 87. Son 21 días menos de respaldo. Esta comparación no equivale a anunciar una fecha de apagón pero muestra por qué debemos tomar en serio las alertas.
Restrepo abordó otro componente esencial: la confianza. “La única manera de crecer es atrayendo inversión privada”, afirmó. Advirtió que desde 1975 no se registraba una relación tan baja entre inversión y PIB. Esa aspiración exige estabilidad normativa, seguridad jurídica y capacidad del Estado para facilitar proyectos nuevos. Lo que no se hizo durante el pasado gobierno. El vicepresidente defendió reactivar la exploración de gas e hidrocarburos. Su intervención reivindicó el papel estratégico de la energía y los recursos naturales. El desafío será traducir esa orientación en decisiones compatibles con las obligaciones ambientales y capaces de movilizar capital.
Allí estuvo la importancia del encuentro: Conectar la urgencia del presente con las inversiones del futuro. La discusión energética compromete productividad, empleo, competitividad y desarrollo regional. Obliga a entender que una transición sostenible necesita continuidad del servicio, planeación y respaldo.
Acolgen puso las advertencias sobre la mesa; El Gobierno expresó una orientación favorable a la inversión. Ahora corresponde establecer responsables, plazos y resultados verificables. Colombia necesita saber qué proyectos entrarán, qué obstáculos serán resueltos y cómo se protegerá el abastecimiento. Ningún país puede construir prosperidad si permite que la incertidumbre se instale en la energía.
Ricardo Santamaría
Analista
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