Crecemos, pero no cambiamos

Es imposible tener el desarrollo que necesitamos si no consolidamos las instituciones que tenemos y construimos sobre lo construido. 

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Si bien el Producto Interno Bruto crece, el país parece que no avanza. La producción hace lo mejor que puede por realizar la tarea de llevar bienes y servicios a las personas, generar empleo, ingresos, exportaciones y rentabilidades, pero los debates institucionales, parecen que ‘bailaran’ como antes: un pasito pa’lante y otro pasito pa’tras.
Dos ejemplos claros de esto son el metro de Bogotá y la Justicia Especial para la Paz (JEP). Enormes proyectos que cambiarán de manera radical la vida de millones de colombianos, pero se enfrentan a un juego de ‘ir y venir’ que no tiene sentido.
El reciente debate del metro para Bogotá, comenzó en las elecciones de alcalde del 2007, es decir, hace más de 11 años, y a la fecha lo único que se sabe de este megaproyecto es que, posiblemente, será demandado por uno, porque no se hace de la manera que a ellos les corresponde. Si esto pasa, y no se puede licitar y adjudicar el proyecto, es muy probable que el nuevo alcalde de Bogotá, lo modifique nuevamente y se sigan perdiendo años y recursos, en un tema que no tiene discusión.
Con la JEP sucede algo parecido. Esta se conformó en el Acuerdo del Teatro Colón, se debatió y voto en el Congreso, la reviso la Corte, y ahora es posible que el Presidente objete esa ley, causando un enorme revés en el proceso de paz, en la verdad, la justicia y la reparación a las víctimas.
Ambos casos tienen un componente político muy complejo, debido a que no existen enormes mayorías que apoyen completamente los proyectos, pero esa es la verdad del mundo actual: se acabaron las unanimidades. Hoy, se debe gobernar con un bajo margen de acción presupuestal, con una opinión pública colérica y con un país divido y polarizado, por la forma en que se deben hacer las cosas, pero no por las cosas que se deben realizar.
Son instituciones que el país necesita y que nos muestran la capacidad que tenemos de hacer las cosas, de generar desarrollo y de construir un futuro. ¿Qué el metro puede ser mejor de otra manera?, seguramente sí; ¿qué la JEP puede ser diferente?, posiblemente. Pero en ambos casos, se han dado procesos para estar en el punto al que se llegó, porque poner completamente de acuerdo a una sociedad no es posible, y se logran los mínimo acuerdos probables, involucrando de la mejor manera a todos los interesados, lo que causa que al final, algunos no estén completamente a favor del proyecto y deseen acabarlo.
En ninguna familia, se define qué se va a hacer de mercado para cambiar lo que se va a cocinar en el mes, al día siguiente, causando que se deba volver a mercar. En ninguna democracia, se elige un gobernante para destruir lo que hizo el anterior, sino para gobernar.
Es imposible tener el desarrollo que necesitamos si no consolidamos las instituciones que tenemos y construimos sobre lo construido.
Colombia se merece una clase política, de la altura de la de sus empresarios, que en vez de discutir cómo se desarrolla el mercado, compiten por hacerlo cada vez más grande y eficiente, partiendo del conocimiento del pasado y una visión de futuro.
Hay que hacer el metro y mantener la JEP. Punto.
Camilo Herrera Mora
Presidente de la junta directiva de Raddar 
camiloherrera@raddar.net

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