El presidente de la República decretó un incremento en el salario mínimo legal de 23%. Esta es una medida que traerá consecuencias negativas inmediatas para el conjunto de la sociedad.
Es cierto que algunas personas se verán beneficiadas en el corto plazo, como los empleados y pensionados con salario mínimo, pero ellos también sufrirán, en el mediano plazo, las consecuencias de una decisión que no dudo en calificar como equivocada.
Para comenzar está el tema de la inflación: cuando la inflación del año cerró en 5,1% un incremento de 23 puntos en el mínimo tendrá una clara repercusión.
Por un lado, están los costos laborales de las personas que ganaban salario mínimo o cifras cercanas. Por el otro está el tema de los bienes y servicios que están indexados a este indicador.
Asimismo, el tema de las expectativas de todos los actores que asumen un aumento en los costos muy por encima del 5,1% de la inflación del año anterior. En segunda instancia está el tema de las tasas de interés.
En la medida en que la tasa de inflación bajó del 13,5% con que terminó el gobierno anterior a un nivel inferior al 6%, el Banco de la República fue bajando su tasa de referencia y eso tuvo un impacto en menores intereses para empresas y personas.
Con este aumento desproporcionado el espacio para que el banco realice nuevas disminuciones se ha cerrado e incluso es posible prever que tendrá que volver a subir su tasa de referencia. Es un gran golpe para todas las personas con créditos.
La tercera está en el frente fiscal. El más directo e inmediato son las pensiones mínimas por las que tiene que responder Colpensiones. Ello implica una transferencia adicional a la presupuestada por el Ministerio de Hacienda que algunos calculan entre $5 y $8 billones de déficit fiscal adicional.
Esto sin contar con funcionarios públicos que estuvieran en salario mínimo y otras personas vinculadas como contratistas. Mayores tasas de inflación, de interés y déficit fiscal son inevitables con este aumento desmedido.
Hay muchas otras personas que se verán afectadas negativamente, como los contratistas que deben pagar su seguridad social sobre el 40% del salario mínimo y que de un mes a otro verán como aumentan esas contribuciones.
El mercado laboral ha venido mostrando un comportamiento positivo y presentó en diciembre unas tasas de desempleo abierto realmente históricas.
Pero ahora se enfrenta a tres fuentes de incremento en el costo laboral: el del mínimo que estamos comentando, la disminución de la jornada laboral que ya está en 44 horas y en julio será de 42 horas. Finalmente están los aumentos que implica la reforma laboral, tanto en el pago de nocturnos como en dominicales y el costo de los aprendices del Sena.
Todo esto genera un incentivo a los empleadores para buscar alternativas de sistematización y disminución de los puestos de trabajo. Esto puede implicar un deterioro de los indicadores de mercado laboral.
César Caballero
Gerente Cifras & Conceptos.