Bienvenidos los técnicos idos

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Casi tan importante que Colombia esté a un paso de lograr su clasificación a un mundial de fútbol bajo la guía de un estratega argentino, y a pesar del mediocre juego exhibido en sus dos últimos partidos, es que tres técnicos nacionales dirijan selecciones extranjeras, una de las cuales ya está en Brasil 2014.
El colombiano Jorge Luis Pinto es un ídolo en Costa Rica, aunque resulte bochornoso que alterne ese palmarés con un dolor imborrable por la forma cómo aquí lo echaron cuando era el técnico del equipo nacional. Luis Fernando Suárez, que clasificó a Ecuador al mundial de fútbol Alemania 2006, tiene todas las posibilidades de repetir con Honduras.
Y Reynaldo Rueda va despacio con Ecuador, equipo al que el colombiano Hernán Darío Gómez clasificó por primera vez a un torneo orbital en el 2002. ‘El bolillo’ tuvo que abandonar su puesto como entrenador de Colombia. Su sucesor, Leonel Álvarez duró en el cargo lo que un BonIce a la salida de un colegio en Melgar.
Escribo de esto porque así como el fútbol es un deporte nacional, resulta también un tema colectivo, al que todos podemos referirnos cuando nos plazca. El día que alternemos el imperio de la política, el sol del balompié irradiará en el arrebol del acontecer patrio. Y cada uno de nosotros dictará su cátedra de fútbol, en la engolada voz del locutor que todos llevamos dentro, con la propiedad y el conocimiento que nos asiste, y con el cual armamos y desbaratamos equipos y le hablamos de tú a tú a Pékerman, como le decimos confianzudamente a ese señor.
¿Qué ha hecho Pékerman por Colombia? Su colega, ‘El matador’ Mario Alberto Kempes cree que tiene mucho que ver con el cambio de la mentalidad nacional (al nivel del equipo de fútbol). Y ese asunto, la mentalidad nacional es al que quiero llegar. Porque me pregunto qué determina que en el extranjero crean en los técnicos colombianos y aquí no. Hay países en los que no se concibe que el combinado nacional, como le dicen, sea dirigido por un foráneo. Digo, desde Inglaterra hasta la misma Argentina, pasando, claro, por o melhor equipo do mundo.
Creo que el señor Pékerman, cuando vuelva de Brasil con una selección que ya ha ganado con solo cambiarse el disco duro, nos habrá dejado muchas lecciones. Una: que los colombianos debemos tener más confianza en nosotros mismos. No solo como individuos, sino en equipo, torciendo esa sentencia que enunció con acierto mi profesor Takeuchi: que un colombiano solo es un genio, pero dos son un desastre.
También nos legará otras enseñanzas indirectas: que debemos trabajar arduamente en las divisiones inferiores y que tenemos que mejorar el criterio para proteger a nuestros muchachos talentosos, y para que no terminen sembrados en una banca por un puñado de euros. Que es preciso interrumpir la práctica del manoseo. Y por último, que debemos creer en nuestros técnicos, prepararlos y formar cantera. Y exportarlos, como a los jugadores, como a los profesores Pinto, Suárez y Rueda, ante quienes me quito el sombrero.
Carlos Gustavo Álvarez G.
Periodista
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