‘Bogotá: ¿cómono vamos?’
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Hasta el momento, los candidatos a la Alcaldía de Bogotá están empatados: tienen similares cualidades e ideas para manejar la ciudad y al mismo tiempo carecen de una propuesta novedosa y contundente para el futuro de la capital.
No es una situación extraña.
La condición de ‘candidato’ convierte a personas brillantes y aún controversiales, en un espejismo mediático nutrido de amaños políticos y eufemismos. Cuando la ciudad está como está, cuando sobre ella gravitan tantos como tan evidentes diagnósticos y cuando todos sabemos lo que se debe hacer, pero no hacemos nada, es muy difícil salir de la hojarasca.
Y es que nada se necesita más en Bogotá que la participación ciudadana. Aunque se piense que Samuel Moreno fracasó, fuimos los habitantes los que fracasamos con la ciudad.
La administración del Alcalde suspendido tiene cosas que mostrar, como ya ha comenzado a evidenciarlo Clara López, que le pondrá el moñito al regalo cuando llegue la hora de entregar obras y hacer balances. Puede que no sea lo que nos guste, ni lo que queremos. Puede que esté cubierto con el lodo de la corrupción, pero ahí estará. Los ciudadanos, por el contrario, en estos cuatro años de pena, no tenemos nada que mostrar.
Es decir, nada distinto de la indiferencia, de la no participación, de la renuncia al deber ciudadano.
Y es que como lo señala el informe de Bogotá Cómo Vamos, aquí hay una verdadera crisis de participación ciudadana. Nada nos saca de nuestra apoltronada quejadera. Según un sondeo, el 88,2 por ciento de las personas residentes en la ciudad no ha participado en los desarticulados espacios institucionales que esta les ofrece para hacerse oír y para decidir.
No sabemos qué es participar, diferente de participar en el chisme o de hacer de cualquier espacio un muro partícipe de lamentaciones y de odios.
La asistencia a eventos de rendición de cuentas del Alcalde Mayor o de los alcaldes locales es mínima e inconstante. No vamos, pero sí tenemos la impresión de que unos pocos se apropian de la vocería y que a los líderes comunales lo único que les falta es la comunidad. Aunque el 71 por ciento reconoce que la participación es importante, el 74 por ciento prefiere quedarse en casa o vociferar en corrillo, que pertenecer a algún tipo de organización proactiva.
Creo que ese es el gran reto del próximo Alcalde. Despertarnos como ciudadanos, hacernos dolientes verdaderos de nuestro hogar, involucrarnos. Hay que participar en los consejos locales de seguridad, los distritales de política social, de paz, en la rendición de cuentas, o un día vamos a amanecer sin ciudad. Se la van a llevar los ladrones, que sí saben participar.
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