El Gobierno está mejorando, tarde, pero mejorando
Hoy queda pendiente el tema de la Policía Nacional, donde hay una aparente lucha de poder con acusaciones mutuas.
Es justo reconocer que el gobierno del presidente Duque está mejorando, de forma lenta y tardía, pero mejorando.
Para comenzar, resolvió la crisis ministerial en cinco meses, usualmente los presidentes se toman horas o días para esta labor, Duque se tomó meses, pero bueno, al fin resolvió el tema.
Sin lugar a dudas, Carlos Holmes Trujillo será un mejor ministro de Defensa que Botero. Pero de igual manera, es claro que Claudia Blum tiene buenas posibilidades de hacer una mejor gestión en la Cancillería, respecto a la que venía haciendo Trujillo.
Igual ocurre con el caso de Alicia Arango, quien clara y previsiblemente tendrá un mejor desempeño que la exministra Nancy Patricia Gutiérrez, cuyo desempeño en la cartera del Interior fue francamente lamentable. Por su parte, es claro que Ángel Custodio Cabrera lo hará mejor que Alicia en el Ministerio de Trabajo.
Un amigo cercano a los afectos del gobierno me resumió muy bien la explicación de estas mejoras: “Es que la vara de evaluación está muy bajita”. Sí creo que en el caso de muchos funcionarios del gobierno la gestión no ha sido la esperada, afortunadamente el presidente se dio cuenta e hizo un ajuste a su gabinete, tarde, pero finalmente lo realizó.
La demora en tomar decisiones, la dinámica lenta en la gestión, las dudas frente al rumbo a tomar han sido una de las características de este gobierno, por ello, a pesar de tomar decisiones acertadas, como lo hace tarde, su efecto positivo disminuye.
Otro ejemplo es el caso del nuevo comandante del Ejército, quien al parecer tiene muchos menos problemas con derechos humanos y corrupción que su antecesor.
La necesidad del cambio era evidente hacía meses, pero bueno, finalmente hicieron el ajuste que era necesario. Hoy queda pendiente el tema de la Policía Nacional, donde hay una aparente lucha de poder con acusaciones mutuas entre el director de esa institución y uno de los generales de la misma. El Presidente tarde o temprano tendrá que hacer un ajuste allí, pues la situación no es conveniente para la institución.
Otro ejemplo de una decisión que a mi juicio es acertada, pero demorada, son las etiquetas de los alimentos procesados.
Luego de 18 meses, el presidente anunció la decisión de expedir una medida, por consenso con las industrias, pero posterga su aplicación ¡¡¡para noviembre del 2022!!! Es un ejemplo de una gran iniciativa de política pública generada por consenso, pero que se tomará en total los cuatro años de su mandato para expedir un decreto. Muy buena, pero tarde. Como señaló un editorial de este mismo diario: “Tienen razón algunas ONG al pedir que se agilice el plazo para adoptar de manera definitiva estas medidas”.
Menciono otras líneas de política pública donde el gobierno marcha a un ritmo muy lento: las licencias definitivas para la producción y exportación de cannabis medicinal, la realización de los pilotos de fracking ordenados por la Corte Constitucional hace ya varios meses y que a la fecha no han comenzado, y los protocolos para la fumigación con glifosato de los cultivos ilícitos.
César Caballero
Director de Cifras y Conceptos.
ccaballero@cifrasyconceptos.com
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