Indígenas o campesinos
Los 1,4 millónes de indígenas reconocidos en el censo del 2005 tienen hoy un marco de garantía de de
Actualizado:
Desde hace algunos años, pero en particular desde la expedición de la constitución de 1991, el Estado y la sociedad colombiana han venido reconociendo la condición de vulnerabilidad de las comunidades indígenas y la importancia de contar con ellos como actores centrales de una sociedad pluriétnica.
Algunos de estos indígenas son educación bilingüe, una circunscripción electoral donde eligen sus representantes al congreso y la no obligación de prestar el servicio militar.
Se les han venido reconociendo títulos colectivos sobre sus tierras y se han ampliado y reestructurado sus resguardos. Si bien sus demandas no están todavía plenamente satisfechas, el esfuerzo realizado en los últimos 30 años no es despreciable. Se han realizado compras o asignaciones de baldíos por cerca de 473.292,20 hectáreas durante los año 2006 al 2010 en favor de 5.661 familias indígenas según fuente del Incoder. Las tierras contenidas en los resguardos con un poco más de 30 millones de hectáreas no pagan impuesto predial y tampoco de renta.
También se les ha venido garantizando la afiliación al régimen subsidiado en salud y al interior de sus comunidades la autonomía en la aplicación de su propio sistema de justicia.
Además, para los resguardos plenamente reconocidos se asigna una parte del sistema general de participaciones, que durante el 2010 ascendió a $108’083.325,141.
Todo ello puede no ser suficiente pero claramente genera una condición de desequilibrio frente a otros habitantes en situación de vulnerabilidad del campo colombiano: los campesinos.
En los últimos años se ha venido presentando un aumento en el número de pueblos indígenas que buscan ser reconocidos como tales. Hacia 1979, los estudios académicos reconocían la existencia de 81 grupos indígenas. Hoy la Onic menciona 101de los cuales, algunos, como los Nukak Makú, no tienen discusión, pero otros se han dado en zonas de tradición campesina como: los Muzos, en la zona esmeraldifera, los Mokana en Atlántico, los Chitareros en Norte Santander, los Guanes en Santander y los Andaquies en Huila.
Quiero plantear, a manera de hipótesis, que el marco de beneficios a los pueblos indígenas está no sólo aumentando el autoreconocimiento de los mismos sino también generando un estímulo para que campesinos busquen ser reconocidos como indígenas y de esta forma acceder a sus beneficios.
Es importante abrir el debate sobre esta situación, no para limitar los beneficios a los pueblos indígenas, sino para generar un marco claro de delimitación de quiénes sí tienen esa condición y por lo tanto son sujetos de estas ayudas. Pero también para reconocer que los campesinos colombianos, de quienes ya casi no se habla, también requieren de nuestra ayuda para superar su situación de vulnerabilidad.
Algunos de estos indígenas son educación bilingüe, una circunscripción electoral donde eligen sus representantes al congreso y la no obligación de prestar el servicio militar.
Se les han venido reconociendo títulos colectivos sobre sus tierras y se han ampliado y reestructurado sus resguardos. Si bien sus demandas no están todavía plenamente satisfechas, el esfuerzo realizado en los últimos 30 años no es despreciable. Se han realizado compras o asignaciones de baldíos por cerca de 473.292,20 hectáreas durante los año 2006 al 2010 en favor de 5.661 familias indígenas según fuente del Incoder. Las tierras contenidas en los resguardos con un poco más de 30 millones de hectáreas no pagan impuesto predial y tampoco de renta.
También se les ha venido garantizando la afiliación al régimen subsidiado en salud y al interior de sus comunidades la autonomía en la aplicación de su propio sistema de justicia.
Además, para los resguardos plenamente reconocidos se asigna una parte del sistema general de participaciones, que durante el 2010 ascendió a $108’083.325,141.
Todo ello puede no ser suficiente pero claramente genera una condición de desequilibrio frente a otros habitantes en situación de vulnerabilidad del campo colombiano: los campesinos.
En los últimos años se ha venido presentando un aumento en el número de pueblos indígenas que buscan ser reconocidos como tales. Hacia 1979, los estudios académicos reconocían la existencia de 81 grupos indígenas. Hoy la Onic menciona 101de los cuales, algunos, como los Nukak Makú, no tienen discusión, pero otros se han dado en zonas de tradición campesina como: los Muzos, en la zona esmeraldifera, los Mokana en Atlántico, los Chitareros en Norte Santander, los Guanes en Santander y los Andaquies en Huila.
Quiero plantear, a manera de hipótesis, que el marco de beneficios a los pueblos indígenas está no sólo aumentando el autoreconocimiento de los mismos sino también generando un estímulo para que campesinos busquen ser reconocidos como indígenas y de esta forma acceder a sus beneficios.
Es importante abrir el debate sobre esta situación, no para limitar los beneficios a los pueblos indígenas, sino para generar un marco claro de delimitación de quiénes sí tienen esa condición y por lo tanto son sujetos de estas ayudas. Pero también para reconocer que los campesinos colombianos, de quienes ya casi no se habla, también requieren de nuestra ayuda para superar su situación de vulnerabilidad.
Temas relacionados
Ponte al día