Cinco tendencias mundiales en salud que no pueden ignorarse

El primer factor que observan con preocupación es que los costos de prestación de servicios de salud van subiendo hacia niveles insostenibles. 

Imagen montañas avif Foto: Imagen montañas avif

Actualizado:
Bajo el sugestivo título ‘Five global health trends you just can’t ignore’, desde el Foro Económico Mundial han llamado la atención sobre cinco tendencias mundiales que no pueden pasarse por alto, con relación a los servicios de salud y particularmente los países emergentes.
La primer tendencia que observan con preocupación es que los costos de prestación de servicios de salud van subiendo hacia niveles insostenibles. En los últimos cincuenta años, los costos de atención médica en los países de la Ocde han superado en promedio 2% su crecimiento económico anual, y ahora las economías emergentes sienten esa misma tendencia, indicándose que para 2022 su gasto sanitario será un tercio del total del gasto mundial.
Este nivel de gasto ascendente se hace insostenible y hace necesaria una transformación en cómo se prestan los servicios de salud. Recomiendan una orientación más colaborativa entre sector público y privado, y apuestas de largo plazo basadas en valor terapéutico, de manera que los Sistemas de Salud de países emergentes logren mejores resultados en salud, sean sostenibles financieramente, y obtengan satisfacción de la gente.
Como segunda tendencia, observan que el sector de la salud -la industria, en sus términos- no puede generar salud por sí solo, pues el enfoque curativo que tienen los Sistemas de Salud actualmente limita sus acciones de prevención y de salud pública. Así que el empoderamiento de las personas a través de adecuados mecanismos de información, la demanda de los pacientes y el advenimiento de nuevas fuerzas disruptivas provenientes desde afuera, podrían transformarlo para que cumpla mejor sus propósitos.
Como tercera tendencia advierten, que los teléfonos celulares inteligentes se convertirán en una de las más poderosas herramientas para lograr acceso a los servicios de salud, y en un mundo cada vez más digital esto tiene sentido. El personal sanitario utiliza más y de mejor manera plataformas y tecnologías que corren en sus teléfonos celulares y tabletas, sea para consultas, prescripciones, ayudas diagnósticas, colaboración en línea, etc. Y sin duda es una realidad tanto en países de altos como de bajos ingresos.
Así mismo, el teléfono inteligente se convertirá para pacientes y usuarios en una enorme puerta de entrada a los servicios médicos, facilitándoles la consulta de sus archivos e historia clínica, la interacción con los servicios médicos, solicitud y programación de consultas y procedimientos, compra de servicios médicos y farmacéuticos, asistencia mediante plataformas digitales, etc.
Salud domina el ‘top’ 10 de las nuevas tecnologías. El director de Salud Global e Industrias de Salud, Arnaud Bernaert, señalaba en 2015, “En los pasados dos años, cerca de la mitad de las diez nuevas tecnologías ‘top’ resaltadas por el Foro Económico Mundial han sido relacionadas con salud o la impactarán de manera significativa: la siguiente generación robótica, técnicas de ingeniería genética precisa, inteligencia artificial, genómica digital, dispositivos electrónicos adaptados al cuerpo, terapias microbiómicas y basadas en ARN, analítica predictiva, e interfaces cerebro-computadoras”.
Como quinto punto, se observa que invertir en años saludables paga dividendos a las empresas, a los gobiernos y a la sociedad. Explican que un reporte de la Universidad de Harvard y el Foro Económico Mundial, mostraba que la India enfrentará pérdidas de US$ 4,58 billones entre 2012 y 2030 por enfermedades no infecciosas y desórdenes mentales, más del doble que su crecimiento económico anual; y se anota que no es un problema únicamente de ese país, sino que es compartido por muchas economías emergentes. Sin embargo, las intervenciones enfocadas en diferentes niveles de prevención para enfermedades como diabetes, hipertensión, enfermedades mentales y degenerativas, cáncer, obesidad, accidentes etc., prometen un retorno económico estimado entre el 90% y el 3700% según algunos trabajos. Indican que una comisión de estudio sobre inversión en salud de Lancet, en 2013, concluyó que tanto en países de bajo, medio y alto ingreso, entre 2000 y 2011, 24% de su crecimiento económico resultó del valor adicional de los años de vida saludables ganados por su población.
Estas cinco tendencias vale la pena tenerlas en cuenta a la hora de planificar y gestionar respuestas para los Sistemas de Salud en Latinoamérica, máxime en el caso de Colombia, que ha adoptado la salud como un derecho fundamental, de manera tal que se trabaje en su sostenibilidad financiera, que se resuelvan los problemas que existen en el acceso efectivo a los servicios sanitarios más allá de tener un carnet de afiliación, que se ajusten la calidad en la atención médica y el valor terapéutico real de los tratamientos -más barato no significa mejor, tampoco más caro-, y se incorporen la innovación y las tecnologías de salud correctas justo a tiempo.
Aunque a una buena parte del estamento económico le ha costado algún tiempo entenderlo, hoy es bastante claro que tener una población más saludable y mejor atendida genera mayor crecimiento económico y desarrollo; y, de otro lado, que no prestar atención a cómo se gestionan los servicios sanitarios tiene serios impactos negativos en lo económico y lo social.
Temas relacionados

En este portal utilizamos datos de navegación / cookies propias y de terceros para gestionar el portal, elaborar información estadística, optimizar la funcionalidad del sitio y mostrar publicidad relacionada con sus preferencias a través del análisis de la navegación. Si continúa navegando, usted estará aceptando esta utilización. Puede conocer cómo deshabilitarlas u obtener más información aquí