La industria en peligro
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El tema de política industrial vuelve al centro de discusión, y más que una tasa de cambio fuerte, las importaciones o las deficiencias del propio país, ha sido la carencia de la misma la que está causando estragos en el sector y la que en sus buenas épocas hizo florecer nuestra industria nacional.
Hoy, las cifras muestran a Colombia como un sistema productivo que depende en exceso de productos básicos, con una caída en el peso relativo de bienes manufacturados en el total exportable.
Las evidencias indican que es difícil encontrar ejemplos de países que hubieran mostrado saltos de productividad en sectores de su economía que no hayan, de alguna forma, usado políticas de incentivos sectoriales, como fue el caso de Corea del Sur, China y los Tigres Asiáticos.
La mayoría de países desarrollados, como Alemania, o emergentes, como Brasil, cuenta con una explícita política industrial, y cuando hablamos de esta, nos referimos a una política integral que cubra diferentes sectores económicos y programas de integración transversales para innovación, tecnología y mejoramiento ambiental, internacionalización de las empresas, inducción a nuevos ramos o tecnologías, y complementación de mercados, entre otros.
En el caso de Alemania, existe una clara política con financiación de proyectos desde pequeñas hasta grandes empresas en diferentes sectores económicos, apoyada por el KFW (Banco de Desarrollo de Alemania), con plazos que pueden llegar a 20 años, periodos de gracia de hasta cinco años y tasas de interés en condiciones preferenciales. Igualmente, hay programas de apoyo regionales en distintos Estados, que mediante recursos no reembolsables apoyan proyectos para realizar inversiones fijas y generar empleo.
En el Brasil, la Política de Desarrollo Productivo (PDP) fue diseñada en el 2008 con el objetivo de “conferir mayor potencia a la política industrial”. Para ello, cuentan con el Bndes (Banco Nacional de Desenvolvimiento), que soportan todos sus programas.
Dicho banco promueve la competitividad y es el principal instrumento de financiación de largo plazo para la realización de inversiones en todos los segmentos y planes de integración de cadenas productivas y transversales en la economía brasileña, así como para el incentivo a las exportaciones y el fortalecimiento del mercado de capitales.
Por ejemplo, el Bndes había alcanzado colocaciones superiores a US$33.000 millones a julio de este año y se constituye hoy en el banco de desarrollo más grande del mundo.
Como principales objetivos de una política industrial en Colombia están fortalecer la formación bruta de capital, la generación de empleos, la participación de las ventas externas como el número de empresas exportadoras en el mundo y la elevación del gasto privado en investigación y desarrollo.
Una iniciativa ya planteada por este autor es que Bancoldex fuera fortalecido, y se constituya en principal instrumento, siguiendo criterios y mecanismos transparentes de control y responsabilidad en la implementación de una estrategia de política industrial y de competitividad.
¿Qué estamos esperando para diseñar una política industrial que impulse el sector como locomotora de crecimiento y de generación de empleo?
Francisco Barnier González
Vicepresidente de Proyectos Especiales Tracker VSR Group
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