El momento del autocuidado
Tras casi 45 días de cuarentena, cientos de miles de hogares y de empresas se acercan a un punto de quiebre.
Los balances del Ministerio de Salud sobre el avance de la pandemia de la covid-19 reflejan que las medidas tomadas por el Gobierno han sido efectivas en mitigar la crisis sanitaria. Tanto las acciones en salud pública como la cuarentena obligatoria, que ya se acerca al mes y medio, han impedido que el coronavirus infecte y mate un numero mayor de colombianos.
El crecimiento en el número de pruebas de diagnóstico, junto a otros factores, se traduce en que el número de casos de contagio detectados por día aumenten. Ya las autoridades sanitarias definieron nueve variables -entre ellas, las camas de cuidados intensivos y las muertes- que guiarán la apertura de la cuarentena o el regreso a restricciones más severas.
A este desarrollo de la pandemia en Colombia se suman las medidas de flexibilización que el Gobierno ha definido en esta segunda fase del aislamiento. Esta relajación del confinamiento para algunos sectores y actividades requerirán de un mayor ejercicio de la responsabilidad individual de cada colombiano para protegerse a sí mismo y a los suyos.
Como es normal en este tipo de emergencias, el Estado y los dirigentes políticos empiezan a acostumbrarse a ordenarles a la gente hasta los mínimos espacios de la vida privada. Los ciudadanos, a su vez, empiezan a ceder su responsabilidad personal y su capacidad de elección, a los gobernantes que presumen de “cuidarlos” y de saber más de lo que les conviene.
Tras casi 45 días de cuarentena, cientos de miles de hogares y de empresas se acercan a un punto de quiebre donde muchos empezarán a romper el cumplimiento de las restricciones. Esta segunda fase del confinamiento requiere de una mayor disciplina de quienes están regresando a sus trabajos o quienes desarrollan actividades ahora permitidas.
La sociedad colombiana no puede bajar la guardia en la protección tanto contra el contagio como de sus libertades y su derecho a escoger. Si bien el Estado y sus dirigentes no se pueden liberar de sus deberes, la responsabilidad del cuidado es de cada uno de nosotros.
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