Golpe regional

La capacidad de reactivación es heterogénea pero la maniobra fiscal, la protección a los hogares y empleos y a las empresas serán claves.

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En semanas recientes se han publicado los resultados económicos del segundo trimestre de 2020 en distintos países latinoamericanos. El desplome de magnitudes históricas que golpeó Colombia fue experimentado de manera similar por las economías de la región.
Entre abril y junio de este año dos gigantes latinoamericanos -Brasil y México- cayeron 11 por ciento y 17,3 por ciento respectivamente. Mientras la economía chilena se contrajo 14, 1 por ciento -muy cerca al 15,7 por ciento de Colombia- la peruana se hundió un 30,2 por ciento, entrando de manera oficial en recesión.
Con estos datos, América Latina se ha convertido no solo en el actual epicentro de la pandemia global por su impacto en número de contagios y fallecidos -un 40 por ciento en los últimos dos meses- sino también en una región cuya economía ha sido fuertemente golpeada. De acuerdo a estimaciones de la Cepal, la economía latinoamericana se contraería un 9 por ciento a final de este año.
Estas dramáticas caídas del producto interno bruto en las grandes economías de la región se traducen en disparadas en el desempleo, la informalidad y en la pobreza. La tasa regional de desocupación podría alcanzar un 13,5 por ciento, unas 44 millones de personas sin trabajo. En cuanto a la pobreza, la Cepal estima que la crisis sumará otros 45 millones de nuevos pobres, subiendo la tasa a un 37 por ciento de la población.
El retroceso social y económica que terminará dejando la pandemia del coronavirus podría superar los diez años en cuanto a niveles de bienestar e ingresos. Aunque con diferencias específicas para cada país, las grandes economías latinoamericanas se hundieron por razones parecidas: las cuarentenas golpearon sociedades con alta informalidad y con huecos en la red de protección social, el desplome en el comercio global de materias primas y la lentitud en la reactivación.
Tanto Colombia como el resto de países latinoamericanos comparten la urgencia de desplegar para recuperar los niveles de actividad económica previos a la pandemia. La capacidad de reactivación es heterogénea pero la maniobra fiscal, la protección a los hogares y empleos y a las empresas serán claves.
Francisco Miranda Hamburger
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

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