Incertidumbre dorada

La incertidumbre global generada por la situación mundial despierta las características de activo refugio con las que cuenta el oro.

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Esta semana el precio del oro ha alcanzado niveles que bordearon los dos mil dólares la onza. Estos montos a pagar por el metal dorado no se registraba desde 2011. De hecho, en lo corrido del año, el aumento de los precios ha estado en el orden del 27 por ciento.
La razón detrás de este comportamiento es la crisis económica desatada por la pandemia del coronavirus. La incertidumbre global generada por la situación mundial despierta las características de activo refugio con las que cuenta el oro.
Los inversionistas buscan comprar el metal amarillo en estos tiempos inciertos para guardar los capitales que, en una situación de normalidad, destinarían a múltiples alternativasde inversión como los bonos.
Como lo afirma un editorial del diario Financial Times, “la disparada actual del oro es asimismo un indicador de miedo: lo que el oro les ofrece a los inversionistas es una alternativa al dólar”. En otras palabras, la fortaleza hoy de los precios de esta alternativa dorada es una muestra de la creciente debilidad global de la moneda estadounidense.
Más allá de cuánto dure esta “fiebre de oro” de los inversionistas, estas tendencias de precios invitan a darle una mirada al estado de la extracción de este metal en el país. A primera vista el panorama aurífero colombiano luce positivo: tres proyectos a gran escala se desarrollan en dos regiones del país.
Se trata de los complejos Soto Norte en Santander y Gramalote y Buriticá en Antioquia. Mientras este último avanza hacia el arranque de su producción, los dos primeros aún necesitan dar celeridad a sus respectivos procesos ambientales y regionales.
Las cabezas de la política pública minera del Gobierno han manifestado su intención de respaldar la extracción lícita no solo de oro sino de cobre, carbón y otros minerales como un aspecto de la reactivación económica del país. Este pico de precios del oro por la covid-19 pasará, pero la definición del futuro de estos proyectos sigue pendiente. La incertidumbre dorada es local.

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