La cuota inicial de la crisis
El impacto fue peor del esperado pero pudo ser aún más catastrófico.
Ayer el Dane reveló el dato del crecimiento del PIB correspondiente al primer trimestre de este año. La expectativa sobre la cifra era alta ya que reflejaría la magnitud del impacto inicial de la pandemia del coronavirus sobre la economía colombiana.
El PIB creció un 1,1 por ciento entre enero y marzo de este año, en comparación con el 2,9 por ciento del mismo período del año pasado. Este guarismo pone freno a la dinámica de crecimiento positivo que el país venia jalonando en los últimos años: desde el primer trimestre de 2017 no se registrada una tasa de crecimiento tan baja.
El informe del Dane ratifica lo que muchos analistas ya adelantaban sobre el comportamiento de algunos sectores de la economía. La construcción, la explotación de minas y canteras, y las actividades de entretenimiento y recreación- todas impactadas por la pandemia- responden por la reducción de casi un punto porcentual del PIB.
El impacto fue peor del esperado pero pudo ser aún más catastrófico: los precios del petróleo tocaron los niveles más bajos en décadas, restaurantes y comercios cerraron días antes del confinamiento nacional así como hoteles y turismo.
A pesar del buen arranque registrado en los meses de enero y febrero, la cuarentena de unos días en marzo borró de un plumazo casi dos puntos de crecimiento. Es obvio que este desplome no es exclusivo de Colombia y que la mayoría de las economías han sufrido desplomes muchos más severos: China se contrajo 6,8 por ciento y la Unión Europea, 3,3 por ciento.
La pregunta que queda es, si con menos de dos semanas de confinamiento y restricciones en marzo el PIB se frenó tanto, ¿a qué nos enfrentaríamos en el segundo trimestre con el impacto de mes y medio de cuarentena y contando? El freno en seco de la dinámica de crecimiento es una poderosa razón para coordinar con mayor eficiencia sectorial y local la reapertura de varios sectores productivos con las debidas medidas de seguridad.
Asimismo los programas de ayudas a hogares y empresas pueden sostener un poco consumo y empleo. La cuota inicial salió más cara.
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