La educación, el día después

Esta situación ha implicado un choque generalizado a todos los sistemas de educación del mundo.

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Desde antes del coronavirus, el sector de la educación, en especial las universidades, ya se encontraba enfrentado crecientes retos. Uno de los principales para las privadas de élite era el de la baja en el volumen total de estudiantes matriculados.
Son varios los factores detrás de esto, que van desde los cambios demográficos -menos jóvenes en edad de estudios- hasta los financieros -las matrículas han subido más que la inflación- y esto las aleja de la mayoría de aspirantes. Otras voces apuntan al dilema de estudiar una carrera costosa, en algunos casos con pesadas deudas, para salir a un mercado laboral con alto desempleo y con un conocimiento poco útil y pertinente.
En medio de ese debate se desató la pandemia, que envió a casa a cientos de miles de estudiantes desde los jardines infantiles hasta los doctorados. Esta situación ha implicado un choque generalizado a todos los sistemas de educación del mundo.
Colegios y universidades se han visto abocados a transformar sus clases, abrazar la educación virtual e incluso cambiar sus sistemas de calificación.
Un informe de Financial Times calcula en unas 7 mil millones de libras esterlinas las pérdidas de ingresos potenciales de las universidades del Reino Unido solamente por las matrículas de estudiantes internacionales que ya no asistirán a sus campus. Similares caídas se estiman en Estados Unidos, Australia y otros países con alta afluencia de extranjeros.
En Colombia, el aislamiento ha aumentado la presión a las universidades, con énfasis en las privadas de alto costo, sobre su capacidad tecnológica, las habilidades de sus profesores en conectividad y pedagogía virtual y, obviamente, en el balance costo-beneficio entre matrícula y educación recibida por teleconferencia y otros instrumentos.
Aún es pronto para hablar de que estas presiones se traducirán en transformaciones permanentes en el actual modelo educativo universitario, sus costos, su estructura académica, sus incentivos y sus beneficios. Lo claro es que la manera cómo el sector funciona, el básico y el superior, será tema de discusión el día después del fin de la pandemia.

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