El ave Fénix resurge en el Rosario

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De acuerdo con la mitología griega, el ave Fénix era una colorida criatura que cada 500 años se extinguía consumida por el fuego, pero que a diferencia del resto de las demás especies mortales, tenía la virtud de renacer de sus propias cenizas.
En la Universidad del Rosario el ave Fénix no tarda 500 años para hacer acto de presencia, lo hace cada año.
En efecto, la Facultad de Administración de esta Universidad hace anualmente un reconocimiento especial a una determinada empresa que haya tenido una evolución de características similares a las de la prodigiosa vida, muerte y resurgimiento del ave Fénix.
Se trata en concreto, de exaltar a la compañía, que por razones propias de su organización o por factores externos relacionados con ciclos económicos adversos, haya pasado por circunstancias extremadamente difíciles y complejas, pero que a la postre haya resurgido con más vigor y con renovadas energías para afrontar situaciones de crisis.
Es claro que esta dolorosa, pero aleccionadora transición no se logra únicamente con el esfuerzo aislado de la empresa como tal, sino que requiere del concurso de varios actores tales como trabajadores, proveedores, entidades financieras y, de manera especial, del Estado, a través de la ‘generosidad’ de la dirección de impuestos.
Todo ello, claro está, coordinado, vigilado y supervisado como debe ser, por la Superintendencia de Sociedades.
Es por esta razón por la que esta Superintendencia, en convenio con la Universidad del Rosario, se constituye en la entidad pública encargada de hacer la preselección de las empresas que reúnen los requisitos para acceder a tal distinción y finalmente proceder a elegir la merecedora del premio denominado ‘Ave Fénix’.
En ediciones anteriores han sido honradas empresas ampliamente conocidas en el ámbito nacional, tales como Productos 3A Ltda., La Alquería y Laboratorios Jolie de Vogue.
Para el 2011 y en ceremonia realizada la semana pasada, fue distinguida con dicho premio la empresa Asecones S.A., fundada en 1983 como proveedora de equipos y servicios en radiocomunicaciones. La aparición años más tarde de artículos tan novedosos y populares como el celular y otros similares puso en riesgo la sostenibilidad de la empresa.
Sin embargo, sus dueños al cabo de un sufrido e intenso proceso, supieron enfrentar el reto planteado por los avances de la tecnología y con el concurso de los actores atrás mencionados, reenfocaron el negocio y despejaron los nubarrones que se cernían en el horizonte de la organización.
El mensaje o trasfondo de todo este proceso no se limita exclusivamente a exaltar la labor de una determinada empresa, sino fundamentalmente pretende dejar constancia del compromiso que ella y sus similares adquieren en el sentido de devolverle a la sociedad una retribución igual o superior al apoyo recibido.
Esa retribución debe manifestarse en aspectos de gran impacto social, como la generación de nuevas y permanentes fuentes de empleo, la adopción de tecnologías de última generación y el mejoramiento continuo en la calidad de los productos ofrecidos.
Sea este un valioso ejemplo de la acción mancomunada que debe existir entre Estado y academia para obtener la tan anhelada responsabilidad social del mundo empresarial.
Gonzalo Palau Rivas
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