De los Civets a la Otan, vía Ocde

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Hace poco, más o menos dos años, el Gobierno Nacional y los principales analistas económicos estaban de plácemes porque Colombia había sido incluida dentro del grupo de países que en ese momento se denominaron Civets, y los cuales, supuestamente, encarnaban las mejores perspectivas en cuanto a crecimiento económico en el mediano plazo. Estos eran, además del nuestro, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Suráfrica, respetando el orden que dio origen a este publicitado acróstico. A decir verdad, similitudes entre Colombia y Suráfrica e Indonesia, más bien pocas o prácticamente ninguna.
Con Vietnam, la comparación no es muy favorable, ya que este país, después de un conflicto interno que puso a temblar a toda la comunidad internacional, y luego de lograr la retirada de las tropas de la potencia militar más avasalladora que sobre la faz de la tierra haya existido, pudo recuperar y consolidar su economía al punto de desplazar a la mismísima Colombia del segundo lugar en el mercado mundial del café. Las posibles enseñanzas para nosotros serían, entonces, que lo más urgente es alcanzar la paz interna y desligarse un poco de la protección y el amparo del coloso del norte.
El vínculo con los otros dos miembros del grupo mencionado sería más bien motivo de preocupación. La crisis económica, las manifestaciones de descontento y protesta por parte de la población civil, y la inestabilidad política que en los últimos dos años han afectado el diario vivir en Egipto y Turquía, lo llevarían a uno a pensar nada menos deseable que estar en esa compañía. ‘Dime con quién andas y te diré quién eres’. No debe sorprender que la entidad que, en su momento, hizo notoria la sigla de los Civets, fuera ni más ni menos que el banco HSBC (otra sigla de difícil interpretación). Esta institución financiera a nivel mundial ha sido salpicada por denuncias de lavado de activos, y en nuestro país, a pesar de una campaña publicitaria con un despliegue nunca antes visto, no logró posicionarse debidamente ni producir los resultados esperados. Consecuencia de lo cual la filial en Colombia fue vendida a uno de sus vecinos más cercanos y, a su vez, de sus mayores competidores.
Hecho este breve recuento, resulta deseable, a todas luces, que el anunciado ingreso de Colombia –por ahora en calidad de invitado– al selecto club de la Ocde sea más promisorio y convincente. Se trata de los 34 países o economías que representan algo más del 80 por ciento del PIB mundial, y estar en su grata y honrosa compañía –dicen los que saben– implica tener que diseñar una serie de políticas en todos los campos de la vida nacional, que conllevan grandes retos y desafíos para los gobiernos venideros, en particular, y para toda la sociedad, en su conjunto.
De llegar a feliz término esta iniciativa, y si ningún otro país lo hace antes que nosotros, seríamos el miembro número 35 de esta logia o congregación, de la cual hacen parte solo Chile y México entre el ámbito latinoamericano. Claro que a ella pertenecen también Italia, España, Portugal, Grecia y la mismísima Turquía, todos ellos de reciente y dudosa reputación económica en los últimos tiempos.
¿Esta última consideración será la causa de que sorpresivamente nuestro Presidente esté considerando más bien la alternativa de ingresar a la Otan?
Gonzalo Palau Rivas
Profesor de Economía, U. del Rosario
gonzalo.palau@urosario.edu.co
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