Lo de Isagen no quedó tan bien

Que el proceso de venta ya acordado no alcanzase a ejecutarse en todas sus etapas antes del siete de

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Hace 15 días, el Banco Central sorprendió a los mercados con la decisión de reducir la tasa de intervención en 50 puntos básicos. Ésta fue bien recibida y se espera que muy pronto se vean los resultados deseados. Hace 8 días fue el Gobierno Nacional el que generó una noticia sorpresiva con el anuncio de suspender, hasta nueva orden (léase nuevo Gobierno), el proceso de venta del paquete accionario mayoritario en la empresa Isagen.
Esta última notificación ha generado polémica y sentimientos encontrados. El editorial de PORTAFOLIO (20/05/2010), lo consideró como un aplazamiento inevitable y necesario. Otros analistas opinamos que se trata de una muy mala señal que el Gobierno ha enviado al mercado y a los potenciales inversionistas, y así lo estaría demostrando la tendencia a la baja observada en los últimos días, tanto en el precio de la acción de la empresa como en la cotización de los bonos de deuda interna.
A los gobiernos se les elige para tomar decisiones y no para que les tiemble el pulso al momento de pasar a los hechos, cual víctimas de lo que podría denominarse el síndrome del Parkinson escénico. Que el proceso de venta ya acordado no alcanzase a ejecutarse en todas sus etapas antes del siete de agosto de este año, de manera alguna puede ser utilizado como justificación de su postergamiento.
La proximidad del advenimiento de un nuevo Gobierno está siendo utilizada como pretexto para evitar los efectos de una medida ya suficientemente estudiada, pero posiblemente no muy propicia en el terreno de los índices de favorabilidad y popularidad. Con argumento tan peregrino podría plantearse también la suspensión y posterior revisión de la ley de presupuesto para el 2010, por tratarse de una iniciativa emanada por el Gobierno saliente, y refrendada y aprobada por un Congreso que a mitad de año va a sufrir grandes cambios en su composición y en su representación política. Lo paradójico es que en dicho presupuesto ya estaba incorporada como fuente de recursos para la vigencia actual, una cifra cercana a los cuatro billones de pesos, producto de la enajenación del paquete accionario en Isagen.
Se supone que a esta determinación se había llegado luego de un análisis ponderado de pros y contras, en medio del cual el presidente Uribe -más pensando con el corazón que con la razón- había manifestado inicialmente su opinión adversa, hasta que oportunamente su Ministro de Hacienda le había hecho caer en cuenta de la conveniencia de acceder a estos recursos de carácter extraordinario, en momentos en que el déficit fiscal y la deuda pública vienen creciendo en proporciones, si no alarmantes, por lo menos por encima de lo que los estándares internacionales consideran aceptable. Para el Ministro de Hacienda se entierra definitivamente cualquier posibilidad de revisión al alza de la nota a la deuda externa de Colombia.
El nuevo zar de las finanzas va a encontrar un hueco fiscal de mayores proporciones y tendrá que salir a cubrirlo con más endeudamiento en el exterior, generando de paso más presiones hacia la revaluación del peso.
Esperemos que esta tendencia a la postergación de decisiones y realizaciones no cobije también la captura o eliminación física de los cabecillas de la subversión, programada a más tardar para las tres de la tarde del siete de agosto del año en curso.
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