Octubre, un mes como para Ripley
Este mes que está apenas comenzando nos tiene preparados a la comunidad internacional y a la sociedad colombiana tres platos fuertes y una posible ñapa deliciosa.
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En el frente internacional se debe definir de una vez por todas si la temida recesión económica en la Zona Euro y también en la economía norteamericana se va a dar en las proporciones que algunos pesimistas bien informados están vaticinando, o si por el contrario ese fantasma se va a desvanecer en la medida en que los dirigentes del mundo desarrollado demuestren estar a la altura de sus responsabilidades.
Octubre es muy importante porque la historia enseña que las tres grandes crisis bursátiles de los últimos 100 años explotaron precisamente en este fatídico mes. Así ocurrió en 1929 y como también en 1987 (aquella crisis que se conoció como el Big Bang financiero) y nuevamente en el 2008, cuando intempestivamente entró en quiebra de manera totalmente imprevista la casa financiera de Lehman Brothers.
No hay ningún estudio econométrico que pueda demostrar una relación de causalidad entre la ocurrencia de crisis financieras y el mes de octubre. Pero como ya hay peligrosas coincidencias históricas, nada más deseable que los temores de un nuevo estallido resulten infundados con el fin primordial de romper esa odiosa tradición negativa.
En el ámbito nacional, el último domingo de este peculiar mes se llevarán a cabo las elecciones departamentales y municipales para elegir gobernadores, alcaldes y otros dignatarios más. En este campo el gran temor es que en muchos casos, como puede ser el de Bogotá, dada la proliferación de candidatos, alguien pueda ser elegido con una votación que no represente ni siquiera la cuarta parte de los votos depositados.
Para evitar eso habría que pensar en una segunda vuelta, como ocurre en las elecciones para presidente, o en algún mecanismo que de alguna manera filtre las aspiraciones de tanto candidato, para que finalmente la selección sea entre dos o máximo tres alternativas. En este mes, igualmente, y en el campo económico debe darse la aprobación definitiva a la ley de presupuesto para el 2012.
Esto en desarrollo de lo consagrado en el texto de nuestra Constitución Política (Art. 346 de la misma).Ya el monto total está definido en $165 billones. Quedan tres semanas de discusión para ponerse de acuerdo en cómo se va a repartir la torta. En este orden de ideas, vale la pena echar un rápido vistazo a la propuesta inicial, según la cual el rubro de más peso, y de más pesos, corresponde al llamado servicio de la deuda pública que se lleva casi la cuarta parte del total ($38 billones).
Aquí no hay nada que hacer, pues esos compromisos están adquiridos y hay que seguir respetándolos. Lo que no deja de sorprender es que un 15% del gasto total vaya para el rubro defensa y seguridad, por encima de lo que está previsto destinar a educación y muy superior de lo que se piensa dedicar a ciencia y tecnología.
Nada que hacer tampoco, dada la realidad endémica de nuestro país en materia de conflicto interno y de las permanentes amenazas que se derivan de tanta actividad ilícita.
La ñapa amable para el mundo tendrá que ver con el nacimiento del ciudadano número siete mil millones. ¿A qué país le corresponderá esta honrosa distinción?
PROFESOR DE ECONOMÍA, U. DEL ROSARIO G
GONZALO PALAU RIVAS
gonzalo.palau@urosario.edu.co
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