De Roma, con amor y con dolor
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Parafraseando al más ilustre de los cineastas vivos, me tomo el atrevimiento de comentar mi experiencia como turista desprevenido en territorio italiano y primordialmente en su bellísima capital.
De Roma regresa uno con amor, pero también con dolor y, sobre todo, con estupor y temor acerca de lo que, por factores económicos, pueda ocurrir con la estabilidad y viabilidad de una nación que otrora fuera el epicentro de uno de los imperios más reconocidos en la historia de la humanidad.
Justo es reconocer que en este difícil trance a Italia la acompaña España, razón por la cual nunca antes había tenido tanto sentido y justificación la recordación del incidente floral ocurrido un 20 de julio de hace poco más de 200 años.
De no haberse estropeado el florero de marras, hoy estaríamos en la mira de los organismos multilaterales que supuestamente velan por la salud económica del mundo, pero también seríamos parte del regocijo que embarga a la madre patria a raíz de la goleada propinada a la selección italiana. ¡Unas por otras!
El simple rol de turista no siempre es suficiente para dimensionar la magnitud de una crisis como la que aparentemente está agobiando a Italia.
La estrategia de cuestionar o encuestar a los conductores de taxis –además de costosa y dispendiosa– produce resultados ambiguos por ser, en la mayoría de los casos, contradictorias sus respuestas.
Para algunos, el país está llevado, como decimos en Colombia. Para otros, es una versión exagerada y dramatizada de los medios de comunicación, donde intereses políticos y partidistas juegan un papel importante.
Aunque parezca increíble, ha vuelto a la palestra política el inefable Berlusconi, proclamándose como el único redentor posible.
En esa condición de turista, tuve la oportunidad de acudir a uno de los centros comerciales más grande de la capital, justo el día en que iniciaba la época de los grandes descuentos de verano. Decir que lo que uno vio fueron ríos humanos de clientes comprando a manos llenas y a buenos precios es una afirmación que se queda corta. No se trataba propiamente de la familia Miranda.
Sin embargo, al día siguiente, la noticia principal en los diarios fue la de que las ventas habían caído en más de un 40 por ciento con respecto a la misma fecha del año pasado.
Según esto, crisis sí hay, y de grandes proporciones, y al no vislumbrarse una solución ni a corto ni mediano plazo, los implacables mercados siguen castigando al Gobierno de unidad nacional –el de Italia– al reclamar una prima de riesgo que, en vez de contribuir a solucionar el problema, termina convirtiéndose en un factor retroalimentador del mismo.
Se cuestiona mucho la conveniencia y eficacia de las medidas de choque tomadas por el Gobierno, como reducir drásticamente las contribuciones a las regiones y, complementariamente, recortar los presupuestos de muchas entidades públicas, entre ellas, la encargada del fomento a la investigación, ciencia y tecnología. En señal de protesta, su Director presentó renuncia irrevocable.
El gran activo que posee Italia, en medio de esta turbulencia, es la infraestructura instalada. 80 kilómetros de carretera montañosa se recorren en media hora gracias a la doble calzada y a 27 túneles construidos.
Este mismo trayecto, y en iguales condiciones topográficas en Colombia, se puede llegar a tomar entre tres y cinco horas.
Gonzalo Palau Rivas
Profesor, Universidad del Rosario
gonzalo.palau@urosario.edu.co
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