Sufrimiento de europeos y latinoamericanos
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No debe sorprender que en la mayoría de los países del primer mundo, durante casi todo el 2012, se observaran frecuentes manifestaciones de protesta, mientras que en los países latinoamericanos -otrora focos tradicionales de ese tipo de expresiones- prevaleció un mejor clima de convivencia con la sola excepción de Argentina, que no por nada es el más 'europeo'.
Este diferente comportamiento se explica fundamentalmente porque los primeros vienen en franca decadencia después de lustros de predominio y desarrollo, en tanto que los segundos están en una etapa que en un futuro no muy lejano podrá llegar a ser considerada como histórica y definitiva.
Que los habitantes de Europa estén sufriendo más que los de los países latinoamericanos es apenas obvio si tomamos como referencia uno de los más sencillos indicadores que la teoría económica ofrece a los analistas económicos. Gracias al legado del profesor Arthur Okun (años 60 del siglo XX), el Índice de Sufrimiento Macroeconómico (ISM) nos permite evaluar la eficacia de las políticas gubernamentales en pos de los tres grandes objetivos a nivel macro: el control de la inflación, la lucha contra el desempleo y el estímulo al crecimiento económico.
El ISM no es más que la suma aritmética de los porcentajes que en un periodo arrojan los dos problemas ya anotados, menos el porcentaje del crecimiento del PIB real. Mientras mayor sea este resultado, peor será la situación.
No habiendo datos definitivos para el año pasado, lo ocurrido en el 2011 es suficientemente explicativo de las diferencias en el malestar expresado por las distintas sociedades.
El ISM promedio de las 15 economías más representativas de la Zona Euro en el 2011 fue del 12,3%, en tanto que para el mismo número de países latinoamericanos fue del 9,4%, o sea casi tres puntos porcentuales menos.
La comparación habría podido ser aún más favorable si no hubiera sido por culpa de Venezuela, que entre inflación desbordada (28,9%), alto desempleo (8,4%) y bajo crecimiento, completó un sufrimiento del 33,1%. El peor resultado en Europa le correspondió a Grecia, con un acumulado del 27,5% en función de una inflación baja (3,3%), un desempleo disparado (17,3%) y, lo más grave, una caída en el PIB del 6,9%.
Quienes menos sufrieron en Europa fueron Austria (4,6%) y Alemania (5,3%). Por estas latitudes la clasificación positiva la encabezó Panamá, con un reducido 1,8% y la siguió Ecuador, con apenas un 3,6% de ISM.
Fiel a su tradición de país de clase media y al gradualismo propio de sus políticas públicas, Colombia, con un 8% de ISM, se ubicó en el séptimo lugar entre los 15 de la región y comparativamente estuvo mejor que 11 de los europeos, pero por debajo de Holanda y Dinamarca, además de los dos líderes ya mencionados.
Un análisis muy elemental de lo acontecido en los dos continentes corrobora que la gran diferencia no está en la inflación, sino en los niveles de desempleo y especialmente en la caída del PIB en varios de los países de la Eurozona, insuceso no registrado en ninguna parte de este lado del Atlántico. Desafortunadamente, las perspectivas para el 2013 se mantienen negativas para Europa, pero también se vislumbran más desfavorables para A. Latina. Sufrimiento habrá y para todos.
Gonzalo Palau Rivas
Profesor de Economía, U. del Rosario
gonzalo.palau@urosario.edu.co
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