Alpargatas capitalistas
Actualizado:
¿Es posible que unas alpargatas puedan cambiar la concepción del capitalismo en el siglo XXI? Tal vez si. Blake Mycoskie es un empresario californiano de treinta y seis años, que desde el 2006 descubrió un feliz matrimonio entre su espíritu emprendedor y el deseo de contribuir a mejorar el entorno social.
Luego de haber experimentado exitosamente con varios negocios, este apasionado de los viajes con mochila empezó a recorrer Argentina, disfrutando de paisajes maravillosos, gente atenta y un país con inmensa riqueza agrícola e industrial. Pero en medio de su travesía también vio los serios contrastes latinoamericanos, donde conviven, el capitalismo y la miseria.
Fue en medio de estas reflexiones que Mycoskie se encontró con el zapato típico de la Argentina, la alpargata. Su idea fue crear una firma que, por cada par de zapatos vendidos regalara otro par, y fue así como surgió Toms (Tomorrow Shoes)
Mycoskie regresó con su idea a Estados Unidos e inició un proceso de experimentación agregándole diseño, marca y una historia a la alpargata. Contra todos los pronósticos iniciales, la idea atrajo, a través de la voz popular y luego las redes sociales, a miles de personas, hasta que la tienda Nordstrom los convirtió parte de su oferta. A partir de ahí, Toms se ha convertido en un movimiento que crece e innova.
Durante el primer trimestre del 2013, Toms celebró la entrega del par de zapatos número 10 millones en más de 60 países, de la mano con organizaciones locales. Como si fuera poco, ha abierto una nueva línea de gafas oscuras, con las cuales logra financiar, con cada venta, exámenes de optometría y gafas para niños en situación de vulnerabilidad. Tan solo en esa nueva estructura de ventas ha brindado servicios oftalmológicos a cerca de 200 mil personas.
Hasta el momento, Toms es destacado como un éxito comercial, un referente de empresas con propósito social y un mecanismo de concientización. Aún se sabe poco de su verdadero éxito financiero y de su capacidad real de expansión. No obstante, lo anterior cuenta con fábricas en países como Haití, China y Etiopía, y ha inspirado a grandes negocios y emprendimientos como Whole Foods, Container Store, Patagonia, One World Soccer o Warby Parker, entre otros, para desarrollar líneas.
Existen también grandes críticos de Toms que cuestionan su verdadera finalidad, aludiendo que se trata de un éxito de mercadeo para nutrirse del cargo de conciencia, o sencillamente dudan de su sostenibilidad financiera. El libro escrito por Mycoskie, titulado Iniciar algo que importe, narra el secreto detrás de este experimento: tener una finalidad social, contar efectivamente una historia que involucre al usuario, cumplir con el objetivo social y hacer de los clientes miembros activos de un movimiento.
Toms no deja de ser un gran experimento. Su triunfo será la gran oportunidad para demostrar que las empresas con objetivo social serán el patrón del capitalismo del siglo XXI.
Iván Duque Márquez
Autor de Pecados Monetarios
Temas relacionados
Ponte al día