Colombia en la Oecd: un propósito nacional
Actualizado:
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Oecd), creada en 1961, con sede en París, es considerada como un 'club' de países ricos. Su membresía es selecta y cuenta con 30 miembros, entre los que se encuentran E.U. y Canadá, 20 miembros de la UE, Australia, Corea, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, Suiza y Turquía. El único miembro latinoamericano es México. Su objetivo principal es buscar la armonización de políticas públicas que generen crecimiento económico, empleo y mejora en las condiciones de vida.
Para incorporarse a la Oecd, un país debe ser invitado por el Consejo Directivo en el que están representados los países miembros. El principal requisito para ingresar demanda un compromiso en promover la democracia, el respeto a los derechos humanos y una economía de mercado. Dicho esto, no se necesita ser 'rico' para entrar a tan selecto grupo, aunque la gran mayoría de sus miembros hagan parte de las economías con mayor nivel de desarrollo.
Hasta la fecha, no se ha rechazado ningún país invitado. Sin embargo, el proceso no es fácil. El Consejo Directivo, fija un procedimiento de incorporación y los comités técnicos se encargan de examinar el cumplimiento de los protocolos temáticos, también conocidos como instrumentos, que deben ser adoptados.
No obstante, los países tienen la potestad de fijar reservas, se deben suscribir cerca de 160 instrumentos en áreas como empleo, educación, bienestar social, economía, gobernabilidad, medio ambiente, entre otros.
En materia económica, se requiere liberalizar los servicios financieros, hacer más dinámico, simple y transparente el sistema tributario, fortalecer los marcos de inversión extranjera, desarrollar políticas de buen gobierno corporativo, fortalecer los mecanismos de supervisión y control, implementar un buen marco legal de competencia, mejorar los sistemas de contratación estatal y los estándares de transparencia en la gestión pública. En cuanto a política social, se requiere un plan de acceso equitativo a la educación y la mejora en la provisión de servicios de salud. Adicionalmente, se incluyen compromisos para reducir la brecha digital y mejorar la calidad de la legislación laboral.
Actualmente, la Oecd ha invitado a Chile, Eslovenia, Estonia, Israel y Rusia, para que inicien su proceso de ingreso. Se espera que países como Brasil, China, India, Indonesia y Suráfrica, que ya cuentan con cooperación reforzada por parte de la organización, adelanten el proceso durante los próximos años.
Para Colombia, sería muy importante fijarse la meta de ingresar a la Oecd. Esto permitiría asegurar una agenda de reformas de largo plazo, dentro de una política de Estado independiente de concepciones de izquierda y derecha. De la misma manera, reiteraría los principios de economía de mercado, pluralismo democrático y respeto a los derechos humanos, contemplados en la Constitución de 1991.
Sería una carta de presentación ante la inversión extranjera para garantizar mayores flujos. Posicionaría a Colombia dentro de América Latina, como un país con estabilidad en las reglas de juego y mayores compromisos institucionales. Por último, sería la base de aproximación a países con los cuales se adelantarán negociaciones comerciales.
Si bien, ser miembro de la Oecd no debe ser visto como la panacea, es un peldaño que permite a los países comprometerse con una agenda de estabilidad económica, fortalecimiento institucional y equidad social. Hacer parte de una entidad donde coinciden modelos económicos diversos, con objetivos de desarrollo concertados, sería muy bueno para fomentar consensos internos. Un objetivo de política exterior debe ser que nos inviten a la fiesta. A México le tomo dos años hacerlo. Colombia debe pensar en grande y preocuparse en el largo plazo más allá de la coyuntura.
Temas relacionados
Ponte al día