Conciencia capitalista

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El capitalismo como sistema económico y social nunca ha dejado de ser criticado por parte de ideólogos, filósofos, educadores, historiadores y analistas.
La razón de sus cuestionamientos se basa en los abusos del mercado, la cultura de la rentabilidad e incluso en la falta de compromiso social por parte de algunos dueños del gran capital.
Lo cierto es que este enfoque sesgado le ha hecho un gran daño a la filosofía capitalista.
No cabe duda de que dentro de las fuerzas del mercado se han presentado abusos y errores garrafales, pero satanizar el capitalismo como motor de progreso social es un error histórico.
Tal vez por eso vale la pena explorar un nuevo libro escrito por John Mackey, CEO de la famosa cadena de Supermercados Whole Foods, y el profesor de Harvard Raj Sisodia, denominado “Capitalismo Consciente”.
No se trata de una apología ciega a las leyes del mercado, sino de una invitación a construir un nuevo tipo de capitalismo, asociado al desarrollo de una cultura empresarial más comprometida con la agenda social, superando las nociones recientes de Responsabilidad Social Corporativa.
La filosofía del “Capitalismo Consciente” apunta a cuatro elementos. En primer lugar, que las empresas establezcan un propósito asociado a una causa social.
En el caso de Whole Foods, está promover una cultura de vida sana o en el caso de Johnson & Johnson, aliviar el dolor y el sufrimiento, por dar tan solo unos ejemplos.
Segundo, integrar estratégicamente a todos los relacionados con la cadena de valor.
Esto implica crear lealtad y compromiso con los clientes y no verlos con la frialdad de un mero consumidor. Fomentar un ambiente de calidad para el empleado donde la motivación intrínseca sea el dinamizador del rendimiento, sustentándose en una buena compensación de salario, beneficios, retención y ascenso.
Desarrollar un trato responsable y transparente a los inversionistas. Construir una relación estrecha con los proveedores en el cual encontrar oportunidades comunes, pagar a tiempo, ayudar a su expansión y compartir el éxito sea un factor esencial. Contribuir a las comunidades donde opera la empresa, que pasa desde la responsabilidad como contribuyente hasta el deber de mejorar el medio ambiente.
Tercero, fomentar el liderazgo emocional, espiritual y corporativo de sus directivos, simultáneamente con una cultura de servicio, devoción hacia el prójimo e integridad en los valores. Y por último, edificar una cultura de gerencia y operación consciente donde la descentralización, la delegación, la innovación, son aplicados de manera estructural en las líneas de negocio.
Lo interesante de este nuevo enfoque consiste en que no cae en la ingenuidad, ni mucho menos en el idealismo.
Hoy es necesario conciliar el espíritu emprendedor y los resultados corporativos con el servicio a la sociedad, sin que este sea un apéndice filantrópico. Apostar por una nueva generación de empresarios que adopten estas pautas es construir un mejor futuro.
Iván Duque Márquez
Analista - Consultor internacional
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