La cosecha de Obama
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Han pasado dos días desde que Barack Obama fue reelegido en una contienda electoral reñida.
En medio de la división política en la que se encuentra Estados Unidos, y de la impaciencia de los votantes frente a la lenta recuperación económica, existe un análisis que ha pasado casi inadvertido.
Debido a las constantes críticas que Obama recibió por parte de la base republicana a su programa de estímulo económico, promulgado a comienzos del 2009, y que ha sido caricaturizado como un ejemplo de “gigantismo estatista”, sus asesores procuraron que durante la campaña el mandatario no saliera en una defensa airada.
Lo cierto es que, el legado del Plan de Estímulo de Obama cobrará fuerza en los próximos cuatro años y, muy probablemente, como lo dijera Michael Grunwald, en un nuevo libro denominado The New, New Deal, constituirá un referente histórico similar al logrado por Franklin Delano Roosevelt, cuando enfrentó la Gran Depresión. Esto, sin duda, quiere decir que en su segundo mandato, Obama recogerá una valiosa cosecha de políticas incubadas durante los momentos más difíciles de su llegada a la Casa Blanca.
¿En qué consiste el legado? En varias agendas que tendrán repercusiones sociales de largo plazo. Empecemos por las inversiones en energías renovables.
Con cerca de 90 mil millones de dólares en estímulos en carbón limpio; eficiencia energética; fuentes eólicas, celulosas, solares y térmicas; modernización de las redes de trasmisión, y vehículos eléctricos y eficientes en consumo, se dinamizó un sector que impactará favorablemente en el futuro del país, generando miles de nuevos empleos.
También hay que destacar la puesta en marcha de la mayor inversión hecha por una administración en investigación para la productividad e innovación industrial, que permitirá el avance en nuevos sectores, sumado a una expansión de los ingresos derivados de propiedad intelectual.
En educación, con la agenda de excelencia académica, se ha invertido en la modernización de escuelas públicas con miras a hacer de ellas centros de innovación y talento, y ni qué decir en tecnología para la salud, sistematizando el programa de registros e impulsando mejores prácticas de investigación y fabricación de medicamentos. En infraestructura se aceleró la cobertura de banda ancha a comunidades de bajos recursos y se configuró la mayor inversión en trenes de alta velocidad, en la historia del país, actividad encaminada a una mejor integración interna.
Si se compara el plan de estímulo de Obama con otras administraciones, no solo se alcanzó el mayor recorte tributario a la clase media desde Ronald Reagan, sino la inversión más robusta en programas sociales desde Lyndon Johnson, demostrando su compromiso de proteger a los más vulnerables en tiempos de crisis. En todos los frentes de intervención se ha ido generando un cambio estructural, que, aunque el pasado martes haya pasado de agache, le dará a Barack Obama un lugar privilegiado en la historia.
Iván Duque Márquez
Analista - Consultor internacional
ivanduquemarquez@gmail.com
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