El futuro a la vista

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En 1975, el precio de la computadora más rápida del mundo era de cinco millones de dólares, el equivalente a 32 millones de dólares de hoy, asumiendo una inflación promedio del 4,3 por ciento. Actualmente,el iPhone 4, que cuenta con la misma capacidad, puede conseguirse en el mercado por 400 dólares. Con esa cifra, el Instituto Mackinsey se ha propuesto ilustrar las 12 tecnologías que más impactarán en la economía global en los próximos años.
En un reporte publicado hace unos días, se puede apreciar el ejercicio desarrollado por el prestigioso centro de investigación, luego de examinar más de 100 tecnologías resaltadas en publicaciones especializadas, observaciones de expertos y testimonios del sector privado.
El listado lo encabeza Internet móvil, el cual tiene un potencial de alcanzar a cuatro mil millones de personas que en la actualidad no están bajo su cobertura. En el segundo lugar está la automatización programada de conocimiento mediante aplicaciones para dispositivos móviles.
La conectividad entre sistemas inteligentes para unir conocimiento entre sectores y monitorear elementos personales como la salud, sumado al cloud computing, los desarrollos en robótica avanzada, vehículos de manejo automatizado, genética aplicada, almacenamiento compacto de energía, impresión en tercera dimensión, hacen parte de una revolución social y económica que definirá el liderazgo de nuevos países en la economía global.
Tan solo en el sector de las impresoras en 3D, se puede identificar el efecto que tendrá en la industria de la juguetería, en la cual se producen anualmente cerca de ocho mil millones de unidades para el entretenimiento infantil. En lo relativo a robótica, sus efectos serán sentidos por los 320 millones de trabajadores en el sector de manufacturas, al igual que en el ramo de la salud, donde se adelantan más de 200 millones de cirugías con relativa complejidad.
Frente a estas tecnologías, los Estados no pueden dormirse, ni mucho menos dejar que su avance sea un simple albur de la iniciativa privada. En cada una de ellas existe un potencial, una solución a problemas sociales, una oportunidad y, sobre todo, un espacio de transición a la economía del conocimiento. Son muchos los países desarrollados que ya están apostando por estas tendencias, destinando importantes recursos a la investigación y desarrollo, o sencillamente creando incentivos para que las industrias de los 12 sectores identificados por Mckinsey se posicionen globalmente.
Chile le está apostando a estas tecnologías atrayendo inversión con Start Up Chile; Uruguay se la juega estimulando el sector de tecnologías móviles y aplicaciones inteligentes; Brasil invierte en genética y robótica, y México le apuesta a posicionarse en impresión 3D para juguetería. En Colombia, instituciones como el Centro Ático, de la Universidad Javeriana, son laboratorios de aplicación práctica. Aún con estos casos, falta mucho por hacer para eliminar la dependencia en los commodities para construir el futuro.
Iván Duque Márquez
Autor de Pecados Monetarios y de Maquiavelo en Colombia
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