Jobs y el capitalismo emprendedor

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Los autores William Baumol, Robert E. Litan y Carl J. Schramm expresaron en el 2007 que el mundo cuenta con cuatro tipos de capitalismo: a) El guiado por el Estado, en el que el gobierno interviene permanentemente el funcionamiento de los mercados; b) el oligárquico, donde la mayoría del poder y la riqueza se concentra en un grupo pequeño de familias e individuos; c) el de las grandes compañías, dominado por emporios empresariales y d) el emprendedor, donde son protagonistas las empresas pequeñas y medianas con potencial innovador.
Para los autores, el capitalismo emprendedor es el ideal a consolidar, pues dentro de sus fuerzas, el talento y la capacidad de los individuos son los que dinamizan una genuina economía de mercado.
Por supuesto, para que esta modalidad exista es determinante cumplir con algunos requisitos. Facilidad para crear y hacer crecer un negocio; celeridad en el registro de empresas; leyes adecuadas en materia de quiebra y concurso de acreedores; acceso al crédito; seguridad jurídica en materia de contratos; un sistema tributario simple y expedito; premiar la actividad emprendedora productiva; apoyo gubernamental a la investigación y castigar abusos de posición dominante.
Este tipo de reflexiones trasladadas a la realidad práctica permiten entender cómo entre 1975 y 1978 surgieron en garajes y oficinas improvisadas, producto del dinamismo de sus fundadores, compañías como Microsoft, Apple y Oracle.
Con la muerte reciente de Steve Jobs se ha hecho notorio su aporte a la innovación de distintas industrias como la de ordenadores personales, el cine, la música, los libros, el comercio electrónico y el diseño. Es increíble, pero si tan solo se evalúa su aporte a la música digital, que mueve cerca de US$5.000 millones anuales, Jobs con su tienda iTunes logró vender 15.000 millones de canciones, de las 18 millones que se ofrecen al público.
La existencia de un verdadero marco favorable al emprendimiento produce cambios espectaculares. Steve Jobs, sin título universitario, sin pertenecer a una familia adinerada, tuvo una buena idea, materializada en ambiente propicio para los negocios, que ha impactado la vida de millones de personas. Durante su último paso como CEO de Apple, entre el 2000 y el 2011, el valor de la acción aumentó un 29 por ciento cada año, obtuvo un crecimiento anual de ingresos del 26 por ciento y se convirtió en la empresa más valiosa del mundo.
En una sociedad global donde 130 millones de libros han sido descargados de iTunes, 54 millones de personas son usuarios activos de Mac, existen más de 300 millones de ipods, 129 millones de iphones y 63 millones de ipads, queda claro lo que puede alcanzar el milagro empresarial cuando las condiciones aseguradas por el Estado son las adecuadas. Los modelos plagados de nacionalizaciones, intervencionismo y límites a la iniciativa privada sólo conducen al fracaso. Construir verdaderos modelos de capitalismo emprendedor es la clave para edificar sociedades donde el talento y la creatividad sean fuentes de riqueza.
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