Lógica pensional
En la actualidad, hay más de 20 países presentando reformas a sus edades de jubilación, anticipando
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Hace pocos días se presentó un acalorado debate debido a la existencia de una meta del Plan de Desarrollo, en la que se contemplaba aumentar la edad de jubilación. Como suele ocurrir en ese tipo de situaciones, no faltaron las protestas de quienes consideraban la iniciativa un ‘mico’ incorporado por la puerta de atrás, reclamando su inmediata eliminación, y quienes defendieron su fundamentación, basados en el beneficio fiscal de mediano y largo plazo. Ante este interesante episodio, vale la pena examinar el entorno internacional para evidenciar que la angustia pensional de cara a las próximas décadas no es exclusiva de nuestro país.
Según el reporte de perspectivas poblacionales elaborado por las Naciones Unidas en el 2008, existen grandes preocupaciones. Si bien es cierto que la población mundial crecerá en los próximos 40 años, alcanzando los 9.000 millones de habitantes para el 2050, el crecimiento no será dinamizado por la tasa de natalidad, sino por la expansión de la población en proceso de envejecimiento, como lo ha alertado el experto Phillip Longman.
Conforme a las cifras, la población mundial por debajo de cinco años decrecerá en 50 millones de habitantes para la mitad del siglo, mientras que la población mayor de 60 años aumentará en cerca de 1.200 millones de personas, el equivalente a la población de China.
En la actualidad, los países de más desarrollo cuentan con una población mayor de 60 años, cercana al 22%, y se cree que ese porcentaje puede llegar al 33% para el 2050. Incluso, ya es notorio que en este grupo de países la población mayor supera los menores de 15 años, y muy seguramente los duplicará en los próximos 40 años.
Por el lado de los países en desarrollo, aunque los mayores de 60 años sólo representan el 8%, este número se duplicará en las próximas cuatro décadas. Desde una óptica fiscal también es evidente que el 64% de la población mayor vive en este grupo de países y puede llegar al 80% para mediados del siglo. El principal agravante radica en que los 76 países con fertilidad por debajo de la tasa de reemplazo cuentan con el 47% de la población global.
Con estas bases informativas es evidente que un gran número de naciones deberá aumentar la edad de jubilación para enfrentar una tendencia que puede hacer los sistemas pensionales insostenibles, y de paso, crear una crisis fiscal. El conflicto que esta propuesta genera se da ante la resistencia de quienes cuentan con una expectativa próxima de jubilación y que tendrían que someterse a la prolongación de su vida laboral.
Para evitar el problema, se podrían explorar soluciones constructivas. Una de las alternativas que ha sido planteada por el ex presidente Álvaro Uribe, y que coincide con algunos elementos considerados en Polonia, Hungría y Rusia, consiste en ampliar la edad de retiro para los que empiezan a cotizar. Del mismo modo, quienes tienen una expectativa próxima mantienen la edad vigente y los que están en el intermedio podrían mantener la edad actual con una contribución adicional.
En la actualidad, hay más de 20 países presentando reformas a sus edades de jubilación, anticipando problemas futuros. Enfrentar esta realidad en Colombia es un deber inmediato para evitar que en unos años las reformas sean más dolorosas.
Según el reporte de perspectivas poblacionales elaborado por las Naciones Unidas en el 2008, existen grandes preocupaciones. Si bien es cierto que la población mundial crecerá en los próximos 40 años, alcanzando los 9.000 millones de habitantes para el 2050, el crecimiento no será dinamizado por la tasa de natalidad, sino por la expansión de la población en proceso de envejecimiento, como lo ha alertado el experto Phillip Longman.
Conforme a las cifras, la población mundial por debajo de cinco años decrecerá en 50 millones de habitantes para la mitad del siglo, mientras que la población mayor de 60 años aumentará en cerca de 1.200 millones de personas, el equivalente a la población de China.
En la actualidad, los países de más desarrollo cuentan con una población mayor de 60 años, cercana al 22%, y se cree que ese porcentaje puede llegar al 33% para el 2050. Incluso, ya es notorio que en este grupo de países la población mayor supera los menores de 15 años, y muy seguramente los duplicará en los próximos 40 años.
Por el lado de los países en desarrollo, aunque los mayores de 60 años sólo representan el 8%, este número se duplicará en las próximas cuatro décadas. Desde una óptica fiscal también es evidente que el 64% de la población mayor vive en este grupo de países y puede llegar al 80% para mediados del siglo. El principal agravante radica en que los 76 países con fertilidad por debajo de la tasa de reemplazo cuentan con el 47% de la población global.
Con estas bases informativas es evidente que un gran número de naciones deberá aumentar la edad de jubilación para enfrentar una tendencia que puede hacer los sistemas pensionales insostenibles, y de paso, crear una crisis fiscal. El conflicto que esta propuesta genera se da ante la resistencia de quienes cuentan con una expectativa próxima de jubilación y que tendrían que someterse a la prolongación de su vida laboral.
Para evitar el problema, se podrían explorar soluciones constructivas. Una de las alternativas que ha sido planteada por el ex presidente Álvaro Uribe, y que coincide con algunos elementos considerados en Polonia, Hungría y Rusia, consiste en ampliar la edad de retiro para los que empiezan a cotizar. Del mismo modo, quienes tienen una expectativa próxima mantienen la edad vigente y los que están en el intermedio podrían mantener la edad actual con una contribución adicional.
En la actualidad, hay más de 20 países presentando reformas a sus edades de jubilación, anticipando problemas futuros. Enfrentar esta realidad en Colombia es un deber inmediato para evitar que en unos años las reformas sean más dolorosas.
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