Marxianos y bolivarianos

Es curioso, pero quienes se proclaman neomarxianos y neobolivaristas simultáneamente, tienden más a

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En 1857, Charles Dana, director del New York Daily Tribune, se aproximó a Carlos Marx para que contribuyera con artículos y algunas notas biográficas a la New American Cyclopedia. En este empeño intelectual, Marx optó por repartirse el trabajo con su entrañable amigo Engels, correspondiéndole al autor de El capital, redactar un perfil de Simón Bolívar.
En las páginas elaboradas por el padre del comunismo, se destila repugnancia y un profundo sentimiento de rechazo histórico a la imagen y obra del Libertador. Sus frases denotan desconocimiento, y tal vez el deseo de ignorar el inmenso contenido republicano y liberal en el ideario bolivariano.
Marx da a entender que el precursor de las repúblicas andinas era un ser obnubilado por el bonapartismo y la ambición desmedida de concentrar en su cabeza el poder arbitrario. Tal vez por eso cuestiona sin reparos el Código Boliviano.
En su virulenta descripción histórica, sugiere que Bolívar instigó la revolución de Páez en secreto con el veneno clandestino de abolir la Constitución, e inclusive, se atreve a expresar que el Congreso de Panamá fue convocado para construir una gran República Federal Americana regida por sus instintos dictatoriales.
Es increíble ver la frivolidad y el sesgo con el que una de las más influyentes plumas de la historia pretendió desconfigurar la esencia política de uno de los más grandes defensores del equilibrio de poderes, la libertad, la justicia , la iniciativa privada, la libertad de prensa y la seguridad, como piedra angular de la paz colectiva.
Tal vez como testimonio firme para contradecir a los falsos profetas de Bolívar, que utilizan su nombre en causas represivas, como para quienes han caído en el pecado marxiano, valga la pena explorar algunas frases del padre de nuestras democracias, contenidas en sus proclamas e inagotable correspondencia.
En 1812, Bolívar expresó que "es siempre fiel al sistema liberal y justo que proclamó mi patria". Luego, en 1814, también sentenció que "los ciudadanos deben huir del país donde uno solo ejerza todos los poderes, pues es un país de esclavos".
 En 1815, indicó que "la justicia es la reina de las virtudes republicanas, y con ella se sostiene la igualdad y la libertad". Para 1819, cuando la gesta libertadora había avanzado en el nacimiento de naciones independientes indicó que "si no hay respeto sagrado por la Patria, por las leyes y por las autoridades, la sociedad es una confusión, un abismo, es un conflicto singular de hombre a hombre de cuerpo a cuerpo".
Ese mismo año, indicando su opinión sobre la iniciativa privada, el Libertador no tuvo dudas en escribir que "la propiedad es el derecho de gozar y disponer libremente de sus bienes y del fruto de sus talentos, industria o trabajo".
El verdadero ideario bolivariano busca una sociedad donde la seguridad con valores democráticos impere, la inversión y el emprendimiento florezcan como motores del desarrollo, y la igualdad social se consolide como producto de brindar a los más necesitados educación y salud, en un entorno de instituciones fuertes y unas finanzas públicas sanas.
Es curioso, pero quienes se proclaman neomarxianos y neobolivaristas simultáneamente, tienden más a caer en las prácticas cuestionadas por Marx, que en la verdadera estirpe intelectual del padre de cinco naciones. Los historiadores modernos deben evitar que el legado de nuestro héroe no sea tergiversado para lastimar el orden democrático.
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