Ovejas, lobos y elecciones

xisten los lobos disfrazados de ovejas.

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La política latinoamericana suele tener en las elecciones presidenciales algunas figuras que con el ánimo de alcanzar el poder fingen convicciones y ocultan sus reales intensiones. Son pocos los candidatos que mantienen la consistencia y la congruencia gobernando con apego a las banderas previamente declaradas. Este comportamiento suele tener una relación metafórica con el reino animal. Existen los lobos disfrazados de ovejas. Candidatos que posan de demócratas, dispuestos a consolidar consensos y una vez en el poder convierten a la sociedad en el laboratorio de sus peligrosos experimentos.  También existen las ovejas disfrazadas de lobos. Esta especie se presenta con dureza en las ideas y se muestra convencida de las tesis respaldadas por los ciudadanos, pero una vez en el solio de los precursores se orientan por posturas que confunden y desorientan a la sociedad. Es verdad que existen casos como el ex presidente Lula, de Brasil, que pese a utilizar durante cuatro campañas un discurso en contra del modelo económico, al asumir funciones gubernamentales, cambió su orientación en beneficio de la población, haciendo sostenible una agenda efectiva de transferencias condicionadas y servicios públicos. Pero también hay casos como el de Fujimori, donde pese al espíritu de entendimiento colectivo expresado en campaña, un golpe de Estado y una aniquilación de la independencia de poderes terminó afectando la estabilidad política nacional a pesar de los resultados económicos. Con estos antecedentes las elecciones que tendrán lugar en Perú el próximo domingo y en la segunda vuelta el 5 de junio son importantes. El hermano país ha logrado convertirse en una economía vibrante que este año esta prevista para crecer un 6,5%.  En esta ocasión, y similar a lo ocurrido hace cinco años, el candidato nacionalista de izquierda Ollanta Humala ha tomado la delantera y existen encuestas que en la segunda vuelta lo ubican en empate técnico con sus contendores. Su candidatura cuenta con un presupuesto holgado sin conocerse los mecenas, la influencia chavista es negada con sospechosa timidez y su plataforma populista está basada en argumentos en contra de los Tratados de Libre Comercio, el modelo económico y los partidos tradicionales, algo ya conocido en los rincones del Orinoco. ¿Será Humala un lobo, o una oveja? Nadie sabe. ¿Valdrá la pena que un país en la senda de la prosperidad se exponga a esta incertidumbre? Ese será el veredicto popular. Lo cierto es que su contendor en la segunda vuelta, que estará entre los defensores del modelo vigente, deberá enfatizar que el país fuera de consolidar el crecimiento económico, también debe aumentar eficientemente el gasto social, mejorando la calidad de vida de la población de menor ingreso, hoy atraída por el mensaje de Humala. Lo que ocurrirá en Perú será vital para saber si la región ha logrado derrotar a las ovejitas con fauces, provenientes del riesgoso rebaño populista.
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