Tasas bajas, varias preocupaciones
El ciclo teórico de las tasas bajas debe ser visto con beneficio de inventario en la coyuntura actua
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En distintos foros políticos, académicos y periodísticos el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha sido enfático en señalar que las tasas de interés se mantendrán "muy bajas" por el futuro próximo, hasta que la economía norteamericana recupere su dinamismo.
Ir en contra de ese argumento parecería inadmisible, entre muchas razones, porque conforme a la teoría económica en un ambiente de tasas bajas, el sector privado invierte más y los hogares aumentan su consumo, creando un ciclo de mayor demanda, empleo, incremento en el valor de los activos y apetito por riesgo ante las magras rentabilidades del capital.
Contrario a los dictámenes de la teoría, James Bullard, gerente de la Reserva Federal de St. Louis, Missouri, y compañero de Bernanke en el Comité de Mercado Abierto que define las tasas de referencia, ha expresado serias preocupaciones a un periodo prolongado de tasas 'ultra-bajas'. En un documento publicado bajo el nombre de 'Siete caras del peligro' (Seven faces of 'The Peril',) Bullard sostiene que EE .UU. corre el riesgo de caer en una etapa de deflación similar a la experimentada por Japón durante los años noventa.
Dentro de sus dictámenes expresa que, prometer mantener las tasas cercanas a cero por un periodo extenso es "una arma de doble filo". Para él, si bien la política es consistente con que la expectativa de inflación aumente, también es consistente con la idea que la inflación baje, y allí vienen los problemas que causaron dolores de cabeza a la economía nipona.
Desde un enfoque práctico las preocupaciones de Bullard son válidas. El ciclo teórico de las tasas bajas debe ser visto con beneficio de inventario en la coyuntura actual. No hay que olvidar que la economía mundial no se está recuperando de una recesión cualquiera y que antes de su ocurrencia, durante los primeros años de comienzos de siglo (2002-2004), la Reserva Federal mantuvo tercamente las tasas de interés bajas por un lapso prolongado, desencadenando una avalancha de apalancamiento, endeudamiento excesivo y voracidad por el riesgo.
Es más, hoy en día, son miles las familias estadounidenses que luchan por resolver su situación de morosidad, después de los años de 'exuberancia irracional', por lo cual no es del todo claro que la solución a la crisis sea volver a aplicar una de sus principales causas.
La verdad que se vive en EE .UU. es otra contraria a la teoría. A pesar de las tasas bajas, las familias no están comprando más casas ni carros, el empleo no se está recuperando con fuerza, las grandes empresas no están invirtiendo conforme a lo esperado, y de alguna manera ha empezado a imperar una cultura de aversión al riesgo.
Lo que sí se ha ido ocurriendo con el comportamiento de la Reserva Federal es la creación de una expectativa por parte de los mercados, según la cual ante un desempeño débil de las tendencias de empleo (como está aconteciendo) las respuestas serán tasas bajas y liquidez a dos manos.
No se trata de sugerir que las tasas deben subir aceleradamente, pero sí de dar señales para apaciguar falsas expectativas, con un aumento moderado. De lo contrario el dólar seguirá cayendo y otros males surgirán en la economía global.
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