Vacuna contra la ineptitud
Aprender de Gawande y aplicar listas de control, entre otros, para monitorear la seguridad urbana, l
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Una de las frases que escuchamos a lo largo de nuestras vidas señala que ‘los médicos también se mueren’. La aplicación usual de la moraleja detrás de semejante oración se refiere a que aún los más expertos cometen errores garrafales. Tal vez por eso, los estudiosos de las fallas humanas en distintas profesiones han llegado a la conclusión de que existen dos tipos de factores principales que aumentan los desaciertos.
Por un lado se encuentra la ignorancia, que consiste en enfrentar una situación sin ninguna información sobre cómo sortearla y frente a la cual las excusas son relativamente aceptables, pues cada individuo aplica sus habilidades en la medida de las circunstancias. La segunda se refiere a la ineptitud, que consiste en errar por la falta de aplicación de la información disponible, con la cual la falla se hubiera podido evitar.
Para prevenir la ineptitud, la vacuna ideal se encuentra muchas veces en la adecuada implementación de una lista de control. Un reciente libro, publicado por el cirujano Atul Gawande bajo el título de The Checklist Manifiesto, ilumina desde la óptica de la medicina el valor que las listas de control tienen para prevenir errores clínicos y salvar la vida de millones de personas.
Las cifras que el texto presenta son bastante dicientes. En EE. UU. se estima que cerca del 30 por ciento de los pacientes que presentan infartos reciben cuidados incompletos o inapropiados, al igual que ocurre con el 45 por ciento de los pacientes con asma y el 60 por ciento de los pacientes con neumonía. Fuera de eso, las estadísticas sobre las Unidades de Cuidados Intensivos en EE. UU. muestran que después de diez días con un catéter urinario, 4 por ciento de los pacientes presenta infecciones en la vejiga, mientras después de diez días con ventilador, el 6 por ciento de los pacientes presentan neumonía bacterial con una probabilidad de muerte cercana al 45 por ciento.
Con miras a probar su hipótesis y ante la evidencia presentada por la OMS, según la cual, anualmente en el mundo se practican cerca de doscientos treinta millones de cirugías, con complicaciones que varían entre el 3 y el 17 por ciento, Gawande desarrollo un checklist de intervenciones quirúrgicas para ser aplicado en cualquier hospital. Con el apoyo de la OMS, ocho hospitales entraron en el piloto (cuatro en países desarrollados y cuatro en naciones en desarrollo), aplicando una lista de diecinueve puntos para ser llenada por cada equipo en un lapso de dos minutos. Los resultados mostraron que con su aplicación las complicaciones en todos los hospitales se redujeron en un 36 por ciento, las muertes en un 47 por ciento y las infecciones en un 50 por ciento. Hoy, su implementación se expande en decenas de países.
La gran enseñanza del libro es que las listas de control para evitar errores no son exclusivas de la medicina. En la aviación, la ingeniería, la arquitectura, la culinaria e inclusive los sistemas de atención de emergencias, se han convertido en factores que mitigan circunstancias riesgosas o que garantizan la calidad.
Aprender de Gawande y aplicar listas de control entre otros, para monitorear la seguridad urbana, la atención de desastres naturales o la supervisión minera y ambiental, puede ayudar a que los países latinoamericanos corrijamos problemas estructurales sin acudir a la común improvisación estratégica.
Por un lado se encuentra la ignorancia, que consiste en enfrentar una situación sin ninguna información sobre cómo sortearla y frente a la cual las excusas son relativamente aceptables, pues cada individuo aplica sus habilidades en la medida de las circunstancias. La segunda se refiere a la ineptitud, que consiste en errar por la falta de aplicación de la información disponible, con la cual la falla se hubiera podido evitar.
Para prevenir la ineptitud, la vacuna ideal se encuentra muchas veces en la adecuada implementación de una lista de control. Un reciente libro, publicado por el cirujano Atul Gawande bajo el título de The Checklist Manifiesto, ilumina desde la óptica de la medicina el valor que las listas de control tienen para prevenir errores clínicos y salvar la vida de millones de personas.
Las cifras que el texto presenta son bastante dicientes. En EE. UU. se estima que cerca del 30 por ciento de los pacientes que presentan infartos reciben cuidados incompletos o inapropiados, al igual que ocurre con el 45 por ciento de los pacientes con asma y el 60 por ciento de los pacientes con neumonía. Fuera de eso, las estadísticas sobre las Unidades de Cuidados Intensivos en EE. UU. muestran que después de diez días con un catéter urinario, 4 por ciento de los pacientes presenta infecciones en la vejiga, mientras después de diez días con ventilador, el 6 por ciento de los pacientes presentan neumonía bacterial con una probabilidad de muerte cercana al 45 por ciento.
Con miras a probar su hipótesis y ante la evidencia presentada por la OMS, según la cual, anualmente en el mundo se practican cerca de doscientos treinta millones de cirugías, con complicaciones que varían entre el 3 y el 17 por ciento, Gawande desarrollo un checklist de intervenciones quirúrgicas para ser aplicado en cualquier hospital. Con el apoyo de la OMS, ocho hospitales entraron en el piloto (cuatro en países desarrollados y cuatro en naciones en desarrollo), aplicando una lista de diecinueve puntos para ser llenada por cada equipo en un lapso de dos minutos. Los resultados mostraron que con su aplicación las complicaciones en todos los hospitales se redujeron en un 36 por ciento, las muertes en un 47 por ciento y las infecciones en un 50 por ciento. Hoy, su implementación se expande en decenas de países.
La gran enseñanza del libro es que las listas de control para evitar errores no son exclusivas de la medicina. En la aviación, la ingeniería, la arquitectura, la culinaria e inclusive los sistemas de atención de emergencias, se han convertido en factores que mitigan circunstancias riesgosas o que garantizan la calidad.
Aprender de Gawande y aplicar listas de control entre otros, para monitorear la seguridad urbana, la atención de desastres naturales o la supervisión minera y ambiental, puede ayudar a que los países latinoamericanos corrijamos problemas estructurales sin acudir a la común improvisación estratégica.
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