Regla fiscal: ¿salvación tardía?
Buena parte del éxito chileno se le atribuye a la existencia de instituciones transparentes, program
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Con el anuncio de un proyecto de ley que busca establecer una regla fiscal para aliviar la deuda y hacer más razonable y sostenible las finanzas públicas, el Gobierno parece haber caído en la cuenta de su mal manejo.
La regla fiscal no es más que una manera de establecer mecanismos que le permitan a la autoridad fiscal ahorrar en momentos de expansión o crecimiento, para gastar en momentos de recesión o crisis.
Chile es una referencia, porque en el año 2000 definió una regla que obligaba al Gobierno a generar un superávit estructural del 1 por ciento del PIB, lo que le condujo hacia un manejo coherente entre ingresos y gastos y lo forzó a considerar los precios del cobre a largo plazo, con el fin de darle un manejo responsable a sus ingresos. Mucho antes de implementar la regla, había establecido el Fondo de Compensación del Cobre con el fin de estabilizar el gasto.
Uno de los aspectos más criticables al Gobierno saliente es que no logró ajustar las finanzas en 8 años, pese a haber tenido ingresos extraordinarios por los buenos precios del petróleo, carbón, níquel, oro y café. Además, realizó reformas que incorporaron beneficios tributarios a empresas y personas con altos ingresos, al estilo Bush.
Ahora, cuando presenta el proyecto, ha dicho que entre algunos beneficios de la regla fiscal están la posibilidad de asegurar "un nivel de deuda de mediano plazo, facilitar el manejo contracíclico de la política fiscal, facilitar la coordinación en el manejo de la política económica y, además, ganar la confianza de los mercados".
Según la regla que se pretende aplicar, lo que se busca es un manejo adecuado de los excedentes que genere el sector minero-energético, los cuales deben ser ahorrados en un fondo o por medio de una menor deuda, y podrán ser gastados cuando sean requeridos.
Por otra parte, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) ha presentado una propuesta de reforma a las regalías, con el fin de que éstas se conviertan en mecanismo de ahorro y sus recursos se puedan invertir en proyectos regionales más grandes, porque según el DNP, se han dado cuenta que dichos recursos se han desperdiciado en algunas regiones. ¿Por qué no lo habían hecho antes? ¿Ingenuidad, trabas políticas o incompetencia para enfrentar poderes y mafias locales corruptas?
Tal vez existe un consenso en la necesidad de organizar las finanzas para un manejo macroeconómico más adecuado y menos irresponsable y burocrático, así como también urge una reforma a las exenciones tributarias otorgadas por este Gobierno, las cuales no tuvieron ningún impacto en el empleo. El reto está en cercenar tales exenciones y en establecer la regla fiscal; pero recordando que buena parte del éxito chileno se le atribuye a la existencia de instituciones transparentes, programas sociales focalizados y una sólida y amplia base tributaria.
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