Al vaivén de la coyuntura
La especialización exportadora regional en la década los 90 siguió tres patrones básicos.
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El primero, basado en manufacturas intensivas en insumos importados, favoreció principalmente a México y a algunos países de Centroamérica y Del Caribe. Este patrón de especialización permitió que estas naciones aprovecharan principalmente el mercado de EE. UU., pero a costa de reducir los encadenamientos internos dado el alto contenido de insumos importados de dichas manufacturas (maquila).
En el segundo, se fundamenta en recursos naturales y manufacturas intensivas en ellos, le correspondió a América del Sur. Este patrón permitió mayores encadenamientos internos (incluidos adelantos tecnológicos), pero en general llevó a los países a especializarse en bienes que perdían participación en el mercado mundial. Esta característica fue particularmente problemática en el caso de las naciones andinas. El comercio intrarregional fue un elemento importante en el comercio de América del Sur durante la expansión registrada entre 1990 y 1997.
El tercero, justificado en los servicios, favoreció a los países del Caribe y Panamá, especialmente turísticos, pero también financieros y de transporte. Este patrón de crecimiento cambió radicalmente en la primera década del presente siglo. Se ha presentado una ‘reprimarización’ de las exportaciones de la región.
Las materias primas, después de haber reducido su participación de niveles cercanos al 52% de las exportaciones totales a inicios de los 80 y de haber alcanzado una participación mínima (26,7%) a fines de los 90, aumentaron su peso relativo. Parte de la justificación de este cambio tiene que ver con el aumento previsto en la demanda de productos básicos y bienes manufacturados en las economías emergentes, pero especialmente está localizado en Asia, donde China ocupa cada vez un papel más estratégico.
Un estudio de Cepal revela que las exportaciones de América Latina y el Caribe a ese país, que en el 2000 tenían una participación del 1% del total, en el 2009 llegaron a casi el 8% y podrán ascender a más del 19% en el 2020, apenas por debajo de EE. UU.
Asimismo, existe gran confianza en las posibilidades de India, en donde el aumento en la población será más acelerado y empieza a ser evidente una notable urbanización. Los grandes favorecidos de la década de los 90 fueron México y Centroamérica, y ahora lo serán los países suramericanos, por su abundancia de materias primas. Por lo anterior, uno de los temas más trascendentales es poder mantener una base manufacturera diversa, preservando los avances conseguidos en años pasados.
Sin desconocer que la bonanza de los productos básicos tiene mucho de positivo, también trae el riesgo de descuidar áreas en las que existe un alto componente de valor agregado. Ello es tanto más evidente si se tiene en cuenta que si bien es cierto que esta situación excepcional de los productos básicos abre una nueva ventana de oportunidades para la región, está previsto que sea breve, quizá de una década.
Sería un gran error que cabalgando al vaivén de esta coyuntura Colombia, su Gobierno y empresarios no hicieran la tarea para lograr una gran transformación productiva del país.
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