Hay que volver a creer y a querer

Los medios y las redes sociales podrían desempeñar un papel más proactivo en ayudar a la sociedad en temas de interés común.

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Es muy dañino lo que nos está pasando. Hay buenas noticias y acciones reales de distintos actores sociales que no generan credibilidad entre la gente porque hay desconfianza, usando expresiones como que “tanta belleza no es posible”, “quién sabe que hay detrás” o sencillamente “no hay almuerzo gratis”.
Es evidente que esa desconfianza se ha dado no siempre sobre bases ciertas, pero es claro que hay grupos sociales, con intereses específicos, que tienen como objetivo ideológico satanizar las buenas acciones.
Creen que sembrando duda y malquerencia o tergiversando los hechos se le hace daño a alguien en particular, cuando lo cierto es que resulta muy destructivo para grupos sociales amplios por la expansión sin código de conducta de las redes virtuales. Las noticias falsas o afirmaciones sin confirmar se han convertido en el diario de algunos medios de información haciendo creer a los ciudadanos que son hechos consumados.
La utilización de expresiones como “supuestas”, “presuntas” o formas verbales como “sería”, “habría” o “tendría”, hacen parte del modelo engañoso. Y no son solamente quienes se ocultan en las redes con seudónimos sino importantes columnistas y periodistas.
Los casos pululan. El gobierno del presidente Duque nunca ha presentado proyectos sobre reformas a las pensiones o al régimen laboral, pero se ha difundido la versión de que ya están listas esas reformas o van en camino y más dañino advirtiendo que están vigentes. Basta con certificarlo en las consignas de las protestas para comprobar el engaño.
En forma paralela, noticias tan importantes como la revisión de precios para más de 800 medicamentos, que resulta más una acción justa y demorada en beneficio de la gente, en particular de los pobres, muchos no se resisten a creerla, alegando que el gobierno lo que pretende es ayudar a las multinacionales farmacéuticas.
En lugar de velar porque esas empresas cumplan con las normas regulatorias se busca descalificar el beneficio.
Es cierto. Colombia estaba en mora de intervenir los precios de una gran cantidad de medicinas, pues la diferencia con los valores en otros países producía rabia. Ahora se está corrigiendo ese desequilibrio y lo que se debe hacer es velar porque se mantenga la calidad de los productos y las EPS entreguen prontamente las cantidades formuladas. Los pacientes deben recurrir a las instancias legales y denunciar la ocurrencia de hechos arbitrarios o fraudulentos.
En el país no puede seguir ocurriendo episodios como el vivido por una familia que recibió de la farmacia un producto distinto al formulado y llevó a la muerte de dos niños. La gente asume que quien entrega los medicamentos es un experto en el asunto y no un simple vendedor de fármacos. Tan sencillo como colocar en lugar visible e título que valide esa profesión u oficio y los usuarios denunciar los casos específicos y luego velar por las acciones de los entes de control.
Los medios tradicionales y las redes sociales podrían desempeñar un papel mucho más proactivo en ayudar a la sociedad en temas de interés común y bajarle el tono a desacreditar y vetar personas y empresas que no se acomodan a sus radicales credos ideológicos.
Mario Hernández
Empresario exportador.
mariohernandez@mariohernandez.com

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