Controles, tarde o temprano
Tras la reunión que sostuvieron ayer con el presidente Santos, las autoridades económicas anunciaron
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Hace poco, un amigo me preguntó si creía que una empresa colombiana debía endeudarse en dólares. Me dispuse a responderle por correo electrónico, planteando algunas consideraciones.
En primer lugar, actualmente hay tasas de interés reales negativas en Estados Unidos, mientras en Colombia son positivas. En segundo término, la bonanza minero-energética ha generado una tendencia estructural hacia la revaluación del peso, que hace que cada dólar que se tome a préstamo a cierta tasa de cambio probablemente cueste menos cuando haya que devolverlo.
En tercer término, esas expectativas de revaluación se han acrecentado por el auge bursátil del país y la disposición de la Reserva Federal a inyectar más dólares a la economía estadounidense.
Además, hay especuladores que apuestan contra el dólar, que se está depreciando, y a favor del peso, que se está apreciando, lo que fortalece ambas tendencias. Finalmente, hasta hace poco las autoridades no habían mostrado disposición para hacer algo al respecto, lo que acentuaba todos esos factores.
Cuando terminé de redactar esas ideas, las leí y me arrepentí de mandarlas. ¿La razón? Me pareció que esas reflexiones eran tan obvias, que temí que mi amigo pensara que lo estaba tomando por bobo. Confirmé mi temor al revisar las cifras: después de haber tenido un saldo negativo hasta fines del año pasado, el endeudamiento externo de corto plazo ha arrojado un saldo positivo y creciente en lo corrido de este año, lo que significa que ya muchísimas personas se plantearon las mismas reflexiones, incluido probablemente mi amigo...
La semana pasada el panorama empezó a cambiar. Tras una reunión en la Casa de Nariño para discutir qué hacer con la revaluación, el Gobierno anunció que mantendrá en el exterior 1.400 millones de dólares de dividendos de Ecopetrol y que tomará medidas para mejorar las finanzas públicas: atacará la evasión del impuesto a las transacciones financieras y eliminará de un tajo las deducciones tributarias por la inversión en activos fijos.
De esa manera, se moderarán un poco algunas de las mayores fuentes de entrada de divisas al país: las monetizaciones y las necesidades de endeudamiento externo del sector público. De esta manera, resta hacer dos cosas para que las autoridades puedan decir que han hecho todo lo que está a su alcance para aminorar la apreciación del peso, y que las presiones revaluacionistas remanentes escapan a su control.
La primera es sacar adelante los proyectos de la regla fiscal y la reforma de las regalías que cursan en el Congreso, para configurar un entorno macroeconómico propicio para enfrentar el fenómeno. Y la segunda es meterles diente a los capitales golondrina y al endeudamiento de corto plazo.
Pero vaya sorpresa: tras la reunión que sostuvieron ayer con el presidente Santos, las autoridades económicas anunciaron que por, el momento, no establecerán controles a los capitales externos. Teniendo en cuenta las reflexiones que le iba a mandar a mi amigo, esa posición sólo se puede explicar por dos motivos.
O las autoridades monetarias no han visto las cifras de los capitales de portafolio y el endeudamiento de corto plazo, o no quieren presiones de la Casa de Nariño y prefieren esperar a la reunión de la junta del Banco de la República el 29 de octubre para hacer anuncios. Como lo primero es muy improbable, quizás haya que esperar una semana para ver humo blanco.
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