Un pie en el siglo XIX y otro en el XXI

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Aunque a muchos colombianos les encanta criticar a Rafael Correa, la fuerza de los hechos está empezando a cambiar las cosas.
Y no es que el Presidente de Ecuador haya abandonado su prepotencia, su autoritarismo o sus camisas… La razón es más contundente: Correa está transformando la competitividad de su país.
Si a alguno le parece que esto es irrelevante para nosotros, conviene plantear las cosas con claridad: Ecuador le está dando sopa y seco a Colombia.
No faltará quien diga que eso no es cierto, porque la economía colombiana ocupa el lugar 69 en el escalafón de competitividad del Foro Económico Mundial, mientras la ecuatoriana está en el 71.
Pero lo importante no es la foto, sino la película: Colombia ha estado estancada en ese lugar algunos años, mientras Ecuador ha ganado 34 puestos en el último quinquenio.
Esta comparación es ilustrativa de la situación competitiva de la economía colombiana, un problema que ha vuelto a la palestra esta semana con la celebración de un evento del BID para conmemorar los 20 años de políticas de competitividad en el país.
La revisión de lo sucedido en estas dos décadas arroja un balance más agrio que dulce: aunque los cinco presidentes que han gobernado desde 1993 han planteado políticas para fomentar la competitividad, los resultados son pobres.
Veamos las políticas.
Los que hemos estado cerca de estos temas recordamos los nombres de varias de las iniciativas públicas para la competitividad: los estudios seminales de Monitor, la Estrategia Nacional de Innovación, los Carces, los Planes Regionales de Competitividad, la Agenda Interna, los Acuerdos Sectoriales de Competitividad, la Red Colombia Compite, y una amplia lista de rótulos y siglas.
Todos esos instrumentos han hecho parte de políticas que arrancaron con bombo y poco a poco se fueron pareciendo a un juego de buscar sinónimos: Estrategia Nacional de Competitividad, Política Nacional de Productividad y Competitividad, Sistema Nacional de Competiti- vidad…
Lo preocupante es que después de todo eso Colombia siga ocupando posiciones decepcionantes en el escalafón global de competitividad: 83 en innovación, 86 en educación y 111 en infraestructura de transporte.
La Colombia actual es un país singular. Mientras lidiamos con esos lastres, en el foro del BID se presentaron varios casos de empresarios nacionales que han tenido éxito en el país y en el mundo, tanto con empresas jóvenes como maduras.
Esos empresarios ejemplares dijeron frases como estas: “no les tenemos miedo a las multinacionales”, “nos estamos fortaleciendo en el mundo para competir en Colombia” y “lo que necesita este país para avanzar es más competencia”.
El sancocho conformado por el ímpetu triunfador de esos empresarios, las solicitudes de subsidios y protección de ciertos sectores, y nuestra desoladora ubicación en los rankings internacionales, no deja duda: Colombia tiene un pie en el siglo XIX y otro en el XXI.
Mauricio Reina
Investigador Asociado de Fedesarrollo
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