Plata en mano
El panorama para el comercio binacional está claro: después que Venezuela pague los 700 millones de
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Pero ese derroche de entusiasmo parece excesivo en el caso del comercio. Uno oye con perplejidad gente que afirma que las ventas nacionales al mercado venezolano volverán a los niveles del 2008, ignorando que hay serios problemas en el camino. Y no hablo sólo de obstáculos obvios, como el escepticismo que ha cultivado el Presidente venezolano en el empresariado colombiano.
Nuestros exportadores ya han visto varias veces a Chávez haciendo promesas de fraternidad, para después romperlas en la primera oportunidad. Y como no es fácil emascular dos veces al mismo can, muchos empresarios prefieren no volver a ensayar. Pero incluso si fuera sincera la intención de Chávez de restablecer relaciones comerciales con Colombia, el comercio no volvería a ser lo que fue hace un par de años por una sencilla razón: el estancamiento del mercado venezolano.
Tras haber tenido un crecimiento promedio de 10 por ciento anual entre el 2004 y el 2008, Venezuela ha tenido dos años seguidos de contracción y es el único país latinoamericano que tendrá un crecimiento negativo en 2010, además de Haití.
El problema es que ese estancamiento no es coyuntural, sino que es resultado de una profunda crisis estructural. Las expropiaciones y los controles de precios aplicados desde años atrás han marchitado la capacidad productiva venezolana, mientras la demanda se ha movido al ritmo de un gasto público alimentado por los ingresos petroleros. El resultado ha sido una creciente brecha entre la oferta y la demanda, que se ha traducido en una inflación desbocada y un inmenso desabastecimiento.
Alguno dirá que fue precisamente gracias a ese desabastecimiento que las exportaciones colombianas a ese mercado se septuplicaron entre el 2003 y el 2008, y que por tanto, ahora se abre una nueva oportunidad. Pero algo ha cambiado: Venezuela ya no tiene con qué pagar sus compras externas. Sus reservas internacionales han caído de una suma equivalente a 15 meses de importaciones en 2005, a menos de 10 meses de importaciones este año.
A la fuga de capitales se ha sumado la crítica situación de Pdvsa, cuyos ingresos descendieron de 126 mil millones de dólares en el 2008 a menos de 75 mil millones en el 2009, mientras su producción caía de 3,2 millones de barriles diarios en el 2008 a 3 millones de barriles diarios en el 2009, según la empresa, o a menos de 2,5 millones de barriles diarios, según la Opep.
En este contexto, lo más probable es que el Gobierno venezolano esté dispuesto a pagar por mayores importaciones de alimentos colombianos -que ayudarían a moderar el desabastecimiento de cara de las elecciones legislativas del mes entrante-, pero no por otras exportaciones nuestras como las confecciones, el calzado o los vehículos.
De cualquier manera, el panorama para el comercio binacional está claro: después de que Venezuela pague los más de 700 millones de dólares que adeuda a los exportadores colombianos, cualquier nueva transacción deberá hacerse con plata en mano.
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