La tormenta perfecta
Como no podemos controlar la política económica de EE. UU. y no conviene desestimular la inversión e
Actualizado:
¿Sirvieron las medidas contra la revaluación que anunció el Gobierno el viernes pasado? Depende del ángulo desde el que se mire. Algunos dirán que funcionaron, teniendo en cuenta que hace un par de semanas el dólar estaba debajo de los 1.790 pesos y a mediados de esta semana alcanzó a superar los 1.840 pesos.
Sin embargo, la descolgada que tuvo ayer la divisa demuestra que esas medidas son insuficientes para enfrentar la combinación de factores que está detrás de la revaluación: la abundante inversión extranjera, el cuantioso endeudamiento externo y el aumento reciente de los capitales de corto plazo, todo ello agravado por lo que está pasando en la economía mundial.
En efecto, lo sucedido esta semana en Estados Unidos hace que los anuncios del Gobierno colombiano contra la revaluación evoquen la escena de un náufrago que saca agua de su balsa con un vaso, mientras lo acecha una ola monumental.
La oleada de divisas que inunda al mundo recibió un gran impulso con el resultado de las elecciones legislativas en Estados Unidos y las decisiones recientes de la Reserva Federal. Es sabido que la marea de billetes verdes ha venido creciendo desde hace rato gracias a la política monetaria expansionista estadounidense, que busca estimular el gasto privado y abaratar el dólar para impulsar las exportaciones.
En menos de 48 horas, las cosas empeoraron sustancialmente. Los resultados electorales del martes permiten presagiar un estancamiento legislativo que deteriorará la situación macroeconómica estadounidense.
El amplio dominio de los republicanos en la Cámara de Representantes, combinado con el magro triunfo demócrata en el Senado, configuran un escenario muy adverso para los proyectos legislativos de Barack Obama, entre ellos, el de acabar con los alivios tributarios a las clases altas para tratar de cuadrar las finanzas públicas.
Por el lado del gasto, las cosas también pintan mal. Mientras la victoria republicana bloqueará cualquier aumento de impuestos, el alto desempleo impedirá una reducción sustancial del gasto público, lo que significa que habrá serias dificultades para bajar el déficit fiscal que ronda el 9 por ciento del PIB. Semejante desequilibrio macroeconómico es el mejor estímulo que puede haber para debilitar aún más el dólar en el mundo.
Corrijo: el mejor estímulo para debilitar más el dólar es incrementar sustancialmente su oferta, como decidió hacerlo el miércoles la Reserva Federal al anunciar que inyectará la bonita suma de 600 mil millones de dólares a la economía estadounidense y, por ende, a la economía mundial.
El efecto cambiario de esa expansión monetaria podría equilibrarse parcialmente con una política fiscal contraccionista, pero eso no va a pasar por el bloqueo legislativo resultante de la polarización entre republicanos y demócratas.
Con las llaves de la política fiscal y la política monetaria completamente abiertas, la marea de dólares en el mundo seguirá subiendo y el valor de cada billete verde seguirá bajando, lo que, sumado a las condiciones macroeconómicas de Colombia, configura una tormenta perfecta contra la tasa de cambio. Como no podemos controlar la política económica de Estados Unidos y no conviene desestimular la inversión extranjera, sólo quedan dos opciones: controlar los capitales de corto plazo y hacer un ajuste fiscal de verdad, que contemple una reforma tributaria y la urgente aprobación de la regla fiscal en el Congreso. Sin esas medidas no vamos a llegar a ningún lado.
Temas relacionados
Ponte al día