Aprovechemos el ‘piloto forzado’
La covid-19 nos impuso un piloto obligatorio de transformación digital, agilidad y cambio.
En el pasado escuchamos varias veces lo que debíamos hacer. Seguramente los últimos años asistimos a varias conferencias sobre transformación digital, futuro del trabajo y otras tantas filosofías o estrategias que, al parecer, eran críticas para el éxito del negocio.
Quizás ante tantas recomendaciones nuestra decisión fue no tomar acción, decisión que seguramente hoy nos está dando una lección sobre la importancia de actuar y nos muestra que la transformación, el cambio de mentalidad y el desarrollo de habilidades nuevas del talento humano son temas indispensables que no pueden ser ignorados.
Si hace 4 años hubiéramos considerado dentro de la estrategia corporativa la importancia del trabajo flexible como el WEF lo mencionaba en The Future of Jobs, quizás hoy el trabajo remoto como consecuencia de la cuarentena hubiera tenido un impacto más suave para muchos.
Seguirá siendo desconocido y algo con lo que tendremos que vivir siempre. Hoy fue un virus el principal detonador del cambio inmediato, mañana podrá ser una nueva tecnología, una decisión política u otro factor lo que ponga a temblar la organización por la magnitud de los ajustes que se puedan requerir. No sobre estimemos el poder de la amenaza y subestimemos el tiempo en el que debemos responder como Paul Leinwand sugiere.
Visualizar el futuro y tener en cuenta el pasado, no significa que debamos quitar el foco de nuestro presente y lo que hoy podemos construir. Tres puntos que las organizaciones deberían considerar:
–Desarrollar organizaciones resilientes y creativas permitirá manejar una mentalidad de reinvención y adaptación continua.
–Crear mecanismos para controlar la toma de decisiones dentro de la organización podría evitar que emociones como el miedo decidan qué camino tomar. Como sugiere el psicólogo Daniel Kahneman, es posible que incluso expertos en su materia no tomen decisiones conscientes y deliberadas dado que el proceso cognitivo se puede ver afectado ante un riesgo, llevando así a la toma de decisiones automáticas, guiadas por la intuición y posiblemente equivocadas.
–Capacitar con sentido de urgencia a la mayoría o todos los colaboradores. La escasez de talento calificado es una realidad. Ser conscientes de esta necesidad y aprovechar el tiempo actual para impulsar programas de aprendizaje virtual, puede crear ventajas competitivas al negocio para la postcrisis. Las brechas en habilidades hoy evidenciadas requieren mayor atención, foco y velocidad.
Lo que hoy está pasando, es la materialización de lo que llamábamos futuro. Llegó como un “piloto forzado” para casi todos los sectores, países y la sociedad.
La crisis de hoy nos está pidiendo cambiar de forma inmediata para poder responder de la mejor manera ante situaciones que no están en nuestras manos. El Covid-19 nos impuso a todos un piloto obligatorio de transformación digital, agilidad y cambio, así que aprovechémoslo para identificar cómo preparar la fuerza laboral para que la organización esté en la capacidad de readaptarse y evolucionar de forma continua.
Que sea una oportunidad para fortalecer la sostenibilidad del negocio en el largo plazo, el bienestar de las personas que trabajan con nosotros y la sociedad.
Natalia Infante
Comité Exalumnos LSE Colombia
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