Cambio o continuidad en el orden global
Lo que preocupa es que en el momento en que la colaboración de la comunidad internacional debería ser más relevante, la tendencia es opuesta.
Muchos se preguntan que cambiará posterior a esta crisis sanitaria. La discusión se centra en ajustes de prácticas de consumo o trabajo, de valores individuales o colectivos, y frente a la recuperación de una crisis económica de enorme profundidad y consecuencias. Pero a su vez, que pasará con el orden mundial? Cuál será el futuro frente a los fundamentos de una economía globalizada, con fronteras abiertas y con una visión de un mundo que se basaba en movilidad internacional de capital y personas?
Muchos de los cambios serán una profundización de tendencias que se venían insinuando antes de la crisis, pero la incertidumbre frente a lo que pueda significar es sustancial. Cómo podría ser ese “orden mundial” post-crisis? Con el cierre de fronteras resultado del miedo por la propagación del covid-19, se está señalando una continuación y profundización de un nacionalismo que ya se venía dando, en especial con base en el populismo de los líderes de potencias como los Estados Unidos, Rusia, o China.
Este nacionalismo ha impedido la colaboración y el trabajo mancomunado en aspectos tan cruciales en esta crisis, como la búsqueda conjunta por una vacuna, por un tratamiento médico efectivo en los casos de hospitalización, o de formas exitosas de reducción de la propagación del virus. Y es difícil imaginarse, que el mundo post-crisis vuelva un esquema de trabajo mancomunado y globalizado.
Otra duda se centra en el futuro de la Unión Europea. El Brexit ya había anunciado lo que podría ser el principio del fin. El hecho de que ciertos países como Italia y España han visto como una solidaridad limitada de los países más ricos, pareciera debilitar aún más el modelo europeo. A esto, se suma la incapacidad de haberse puesto de acuerdo frente a un mecanismo de financiamiento común como un “eurobono”.
Una característica que está aparente, es la falta de liderazgo de los EE.UU. Los vaivenes de declaraciones y política, señalaron una falta de claridad sobre la problemática, y no fue alrededor de la Unión Americana que se rodearon los países para analizar las formas de proceder. Por el contrario, la anterior potencia parecía la más impotente, y la que más ha venido improvisando. Pero, a su vez, Trump insistirá aún más en la necesidad de mirar hacia adentro antes de asumir un rol global. Lo que se parece avecinar, es un mundo multipolar con discordias entre los países del G-7.
Lo que preocupa y parece contradictorio de todo esto, es que en momento en que la colaboración de la “comunidad internacional” sería más relevante, la tendencia es la opuesta. Poco se habla no solo de colaboración en las soluciones médicas, sino tampoco en acciones conjuntas a través de instituciones como el Fondo Monetario, el Banco Mundial, o Naciones Unidas para el mundo “post-crisis”.
Lo que se vislumbra es un mundo más cerrado, mas introspectivo y menos global. Y temas de importancia global, como la migración o el cambio climático, perderán posiblemente relevancia, frente al egoísmo nacional o hasta sub-nacional de evitar la propagación de enfermedades y de buscar como salir de la crisis.
Rafael Herz
Analista Internacional
rsherz@hotmail.com
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