La protesta en la era digital

El propósito es claro: intentan deslegitimar el Gobierno y las instituciones.

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Desde el 21 de noviembre (#21N) colombianos de todas las afiliaciones políticas y tipos de pensamiento han salido a las calles a protestar. Ha sido el sentir de una ciudadanía inconforme, dicen. Sin embargo, quienes nos hemos mantenido al margen, creemos que se ha desdibujado el propósito. Unos pocos, siguen intentando incendiar el país para fortalecer su capital electoral.
Las redes sociales son hoy la vitrina, el escenario perfecto para darle transparencia a la protesta social, para denunciar abusos, cautivar o desinformar. Ésta última, tal parece, es la iniciativa que más próspera en este escenario.
En Colombia se calculan alrededor de 6 millones de usuarios en Twitter, y entre 25 y 30 millones de cuentas en Facebook e Instagram. Sin lugar a duda, es el espacio que encontró la ciudadanía, los que no tenían voz, para expresarse y denunciar. Sin embargo, ante este panorama debemos ser más críticos con la información que consumimos en redes.
Podríamos identificar tres tipos de manifestación digital. Primero, están los que con cacerolas y banderas quieren ser escuchados, aquellos que, a través del arte, la música, y con una gran carga de cultura, intentan expresarse. Son pocos, pero le dan sentido a lo que hacen. Se mueven entre Facebook, Instagram y Twitter, son veedores y su propósito es utilizar las redes para amplificar el poder de su voz.
Por otro lado, están los que desprestigian y atacan la institucionalidad, incitan al caos y se esconden detrás de escudos de madera y capuchas de lana. El propósito es claro: intentan deslegitimar el Gobierno y las instituciones. Se hacen llamar “la primera línea de defensa”. Lo que es cierto es que tratan de victimizarse dándole un toque poético y heroico a actos de vandalismo. Utilizan las redes para defender lo indefendible e intentan registrar en video “ataques” de la fuerza pública. Lo curioso es que no graban cuando son ellos los que agreden.
Por último, pero no menos importante, están los “amos de Twitter”, reconocidos por promover el odio. Son líderes negativos que utilizan como pretexto la política del amor. Así lo han hecho en sus grandilocuentes discursos en plaza pública y Congreso.
Lo replican en las redes, quizá para intentar graduarse como grandes padres de la patria y pasar a la historia. Difícilmente lo lograrán con la polarización que están sembrando.
Desafortunadamente, se convierte esta red social en fuente de información, y desinformación. Un espacio donde vemos lo peor de la humanidad, no por la red en sí misma, sino por las formas que utilizan algunos para expresar, irrespetar y hasta amenazar a quién piensa distinto.
Así las cosas, la polarización de algunos deslegitima la protesta respetuosa. Se han roto amistades por diferencias ideológicas, y algunos medios, con posturas políticas, olvidaron la objetividad a la hora de informar. Protesta sí, pero no así. Estamos viviendo la Era Digital. Tenemos la responsabilidad de construir en medio de la diferencia. Son las redes sociales un medio, es nuestra voz y la calidad de lo que decimos, lo que marcará la diferencia.
Pablo Pinto Brun
Consultor en relaciones públicas y comunicación digital

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