Unos adivinando y los otros sabiendo
Si el FOME debe o no participar en la reestructuración de Avianca no es tema que me ocupe ahora.
El viernes 28 de agosto, recién pasado, se presentaron movimientos anormales en las negociaciones las acciones Preferenciales de Avianca Holdings - PFAVH, inscritas en la Bolsa de Valores de Colombia.
Es sabido que la compañía viene con problemas desde mucho antes de la pandemia del Covid 19 por lo cual estas operaciones no pueden ser explicadas por el virus.
El análisis de las cifras recientes de las transacciones bursátiles muestran que algo raro sucedió ese día con esa acción. Basta resaltar los siguientes datos:
El promedio diario de acciones PFAVH transadas del 3 al 27 de agosto fue de 1’710.725 acciones y el día 28 se transaron 3’196.811 acciones (aumento del 86,9 por ciento); el valor promedio diario de esas transacciones ente el 3 y el 27 de agosto fue de 277’371.719 pesos y el día 28 de agosto fue de 627’978.040 pesos (aumento del 126.4 por ciento) y el precio promedio de la acción PFAVH entre el 3 y el 27 de agosto fue de 162,14 pesos y el día 28 de agosto el precio promedio fue de 196,44 (aumento del 21,2 por ciento).
Eso sucedió el viernes 28 de agosto. El día siguiente, es decir el sábado 29 de agosto, se supo que el Comité de Administración del Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME) había autorizado, en su última sesión, la participación de la Nación en la reestructuración de Avianca, mediante el financiamiento de hasta 370 millones de dólares dentro del proceso que sigue la empresa bajo el Capítulo 11 del Bankruptcy Code de los Estados Unidos.
El Boletín No. 40 del Ministerio de Hacienda por el cual se supo de la decisión está fechado 28 de agosto, pero he sabido que fue divulgado el sábado 29 de agosto a las 14:14 horas.
Que si el FOME debe o no debe participar en la reestructuración de Avianca no es tema que me ocupe ahora. El problema que parece haberse presentado es el del uso indebido de información privilegiada que, como es bien sabido, constituye un delito.
Esto es para mi es muy evidente y debería ser investigado por las autoridades del mercado, como lo son la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) y el Autorregulador del Mercado de Valores (AMV), sin desconocer que probablemente también debería interesarle a la Fiscalía General de la Nación.
Todo lo anterior contradice las sanas costumbres en los mercados bursátiles del mundo, en los cuales toda información que pueda afectar el desarrollo de una empresa cuyas acciones estén inscritas en bolsa, o afectar su precio, debe ser anunciada públicamente tan pronto como sea posible sin afectar el normal desarrollo del mercado. Parece evidente que esto no sucedió en este caso pues todo indica que algunos privilegiados lo supieron antes.
Si mi percepción de los hechos es comprobada con la necesaria y sencilla investigación que se debe adelantar, será una razón más para desconfiar de la transparencia del mercado bursátil colombiano pues no se estaría dando el igualitario acceso a la información. Como dicen en la bolsa “unos adivinando y los otros sabiendo”.
Paul Weiss Salas
Experto en inversiones bursátiles
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