'Ay, por el camino del sitio mío...'

"El Gobierno de mi presidente Uribe podrá ser muy bueno en muchas cosas, pero en cuestión de transpo

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Produce asombro saber que en Cuba casi transcurre la primera década del siglo XXI sin que sus habitantes pudieran tener teléfonos celulares, computadores y hornos microondas. Aquí que chicaneamos, porque hay muchos de los primeros, aumentan los segundos y se multiplican los terceros, la situación de la isla nos resulta de un anacronismo inaceptable, ala.
Para que no nos las tiremos de café con leche, recordemos que este país también tiene su desatino, la antigualla que representa nuestra mezquina noción del transporte y de la infraestructura. Por cuenta de un Ministerio que fue primero de ferrocarriles, después de carreteras, y hoy no es ni de lo uno ni de lo otro, Colombia, tierra querida, va por el camino de un sitio mío que un carretero alegre pasó.
Solo hasta la Semana Santa de 2008 se abrió la primera parte de la llamada 'Doble Calzada', que puso a circular automóviles en un cortísimo tramo de la más transitada vía del país, el acceso más importante a la Capital de la República. Pero la ida del primer hombre a Marte nos cogerá transitando en primera y recalentados bajo La Nariz del Diablo, esperpento rocoso que es un peligro para los automóviles y un suicidio para el transporte que va a cargar el TLC. Otro día hablamos de las 'Dobles calzadas' en el Valle.
Estamos en el 2008, y van ampliando el Aeropuerto El Dorado, el primero por movimiento de carga y el tercero por número de pasajeros en Latinoamérica. Ahí ha estado en medio de la ciudad desde 1959, cuatro años después de que a mi visionario general Rojas Pinilla se le ocurriera reemplazar al aeródromo de Techo. Se necesitaron 39 años y un embotellamiento mayúsculo para dotarlo de una segunda pista, y hace por lo menos un lustro comenzó a congestionarse de una manera demente, incapaz de albergar un número incontrolable de viajantes, nuevas rutas y aerolíneas.
También a la iniciativa del general corresponden las llamadas 'Autopistas', pero que son carreteables incapaces de codearse con un verdadero free o highway. En Bogotá, la 'Autopista del Norte', sumercé, ya definitivamente trancada a toda hora, no tiene nada qué hacer ni siquiera ante la Avenida Boyacá de ocho carriles, que cubre un precario ramal de ensueño entre la Avenida a Suba y la 170. Digamos, también, que es bastante aspiracional, como dicen en mercadeo, que desde hace medio siglo hablemos de la 'Autopista a Medellín'.
Cuando pasa resoplando el 'Tren de La Sabana', con su caravana de vagones destemplados, hay que reconocer que tampoco pudimos desarrollar los ferrocarriles. ¡Ah, y pensar que no llegamos sino hasta el 'Expreso del Sol'! El Gobierno de mi presidente Uribe podrá ser muy bueno en muchas cosas, pero en cuestión de transporte e infraestructura está varado, chapoteando en medio del pantano de pleitos, corrupción, obras inconclusas y contratos que se asignan al precio mínimo y después nos cuestan un ojo de la cara. A caballo vamos pa'l monte.  
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